Maroc
Alberto
EUSKARA
Ida uzen arte
hain berandu promesak amodioz,
argi hiltzen eta ilargia
ta sahatsaren itpalpean,
arbolak eten,
ixiltasua,
harridura,
eskuak,
eta norbeak soka,
baina,
hora doa jaude hau guztia ?
guri zer...
ordua jonaen nauk,
goziki,
eniki,
han nire eta hire
artean, pasatzen,
izarrak kaloka daude.
CASTELLANO
Tus años eran
promesas ausentes de amor,
matando la luz y la luna,
y la sombra del sauce,
arrancando arboles,
silencio,
extrañeza,
manos,
y cada uno cuerda,
pero,
¿ donde se dirige toda esa gente ?
qué importa...
me iré entonces,
suavemente,
dulcemente,
allí, entre tu y yo,
pasando,
las estrellas tiemblan.
Me lo dedico a mi mismo; me costo tres años, estudiando métodos de euskera, el poder construir un sencillísimo poema, gracias también a las cientos de poesías, en vasco, que leí, con aportación del diccionario, y que me enseñaron algunos giros de la lírica de esta magnifica lengua, tan denostada en Castilla, tristemente, donde, no se entiende porque los vascos tienen tanto apego a la casa de su padre, como dijo Aresti; su cultura y su lengua. Castellanos y vascos somos más que pueblos hermanos, pues estamos enterrados en las mismas fosas comunes de la pasada guerra hombro con hombro y hemos compartido conquistas centenarias y visicitudes. Por último, no puedo dejar de citar a ese "profesor" nativo que me regalo algunas clases solo a cambio de la confianza y el cariño, repasando, cuando pudo, por momentos, algún poema.
Ida uzen arte
hain berandu promesak amodioz,
argi hiltzen eta ilargia
ta sahatsaren itpalpean,
arbolak eten,
ixiltasua,
harridura,
eskuak,
eta norbeak soka,
baina,
hora doa jaude hau guztia ?
guri zer...
ordua jonaen nauk,
goziki,
eniki,
han nire eta hire
artean, pasatzen,
izarrak kaloka daude.
CASTELLANO
Tus años eran
promesas ausentes de amor,
matando la luz y la luna,
y la sombra del sauce,
arrancando arboles,
silencio,
extrañeza,
manos,
y cada uno cuerda,
pero,
¿ donde se dirige toda esa gente ?
qué importa...
me iré entonces,
suavemente,
dulcemente,
allí, entre tu y yo,
pasando,
las estrellas tiemblan.
Me lo dedico a mi mismo; me costo tres años, estudiando métodos de euskera, el poder construir un sencillísimo poema, gracias también a las cientos de poesías, en vasco, que leí, con aportación del diccionario, y que me enseñaron algunos giros de la lírica de esta magnifica lengua, tan denostada en Castilla, tristemente, donde, no se entiende porque los vascos tienen tanto apego a la casa de su padre, como dijo Aresti; su cultura y su lengua. Castellanos y vascos somos más que pueblos hermanos, pues estamos enterrados en las mismas fosas comunes de la pasada guerra hombro con hombro y hemos compartido conquistas centenarias y visicitudes. Por último, no puedo dejar de citar a ese "profesor" nativo que me regalo algunas clases solo a cambio de la confianza y el cariño, repasando, cuando pudo, por momentos, algún poema.
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