Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Luciérnagas deslumbran tu mirada
en la noche que es negra como el odio.
El insomnio se adueña de tus ojos
abriendo el infinito de tu angustia.
Es un espacio agudo sin resquicio
y mil ruidos como ínfimas esquirlas.
Infinitos añicos que te gritan,
te pulsa el corazón a ritmo inerte.
Y no hay canto con suavidad alguna,
poleas arrastrando con chirridos
y el ruido los oídos te trepana.
Hay ritmo de matracas asesinas,
se te esconden los sueños desgraciados
y no puedes llorar ni llanto seco.
en la noche que es negra como el odio.
El insomnio se adueña de tus ojos
abriendo el infinito de tu angustia.
Es un espacio agudo sin resquicio
y mil ruidos como ínfimas esquirlas.
Infinitos añicos que te gritan,
te pulsa el corazón a ritmo inerte.
Y no hay canto con suavidad alguna,
poleas arrastrando con chirridos
y el ruido los oídos te trepana.
Hay ritmo de matracas asesinas,
se te esconden los sueños desgraciados
y no puedes llorar ni llanto seco.