Gustavo Pertierra
Poeta asiduo al portal
La alegría se fue sin más demanda.
Solo queda una eterna sacudida
y una mano que tiembla de por vida
con el ritmo que impone una zaranda.
Una pierna se asocia en la parranda,
sin que nada ni nadie se lo impida,
cimbreante, contumaz y contraída
le da marco a esta negra zarabanda.
Es mi cuerpo un caballo desbocado,
de galope tenso y bamboleante,
que no quiere ni acepta ser domado
sabiendo que lo espera por delante,
un futuro que tiene ya tatuado
desde el día en que vivir fue agobiante.
Última edición: