BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La danza de los ojos en arbitrio
donde se escudan los ladinos de la altivez
buscan mi semejanza luna partida
como ecuánime silencio repentino
buscan los perros del propietario adoquinado.
Suculento plato de porcelana maravillosa
y esos labios donde se ocultan los destinos
con perseverancia de charcos oscuros
a los que acuden tempestades oblicuas.
La dalia negra de los ojos prudentes
la hortensia minúscula de los parterres secretos
el olor diminuto de una horquilla repleta de mosquitos
la playa atisbada a lo lejos como una boca de espliego
y un sueño de meriendas repetitivas.
Yo quiero que los ojos se me inunden por fin
sí de lágrimas o de óperas acometidas y cercenadas
como es mi boca, un estímulo que recoge los secretos
medievales. Entierra y sepulta los ojos reiterados,
encubre su cercana muerte en tierra, bajo los pantalones
íntimamente desnudados, su presencia atril interpuesto,
como en un barril lleno de ecuménicas pastizales.
Veo el siglo hundirse en mis labios que son como una
negligente forma de sepultarse: veo al siglo
como un lomo de oportunos ojos amarillos.
Tiempo de cosecha, la mies seccionada como tubos
de copa.
©
donde se escudan los ladinos de la altivez
buscan mi semejanza luna partida
como ecuánime silencio repentino
buscan los perros del propietario adoquinado.
Suculento plato de porcelana maravillosa
y esos labios donde se ocultan los destinos
con perseverancia de charcos oscuros
a los que acuden tempestades oblicuas.
La dalia negra de los ojos prudentes
la hortensia minúscula de los parterres secretos
el olor diminuto de una horquilla repleta de mosquitos
la playa atisbada a lo lejos como una boca de espliego
y un sueño de meriendas repetitivas.
Yo quiero que los ojos se me inunden por fin
sí de lágrimas o de óperas acometidas y cercenadas
como es mi boca, un estímulo que recoge los secretos
medievales. Entierra y sepulta los ojos reiterados,
encubre su cercana muerte en tierra, bajo los pantalones
íntimamente desnudados, su presencia atril interpuesto,
como en un barril lleno de ecuménicas pastizales.
Veo el siglo hundirse en mis labios que son como una
negligente forma de sepultarse: veo al siglo
como un lomo de oportunos ojos amarillos.
Tiempo de cosecha, la mies seccionada como tubos
de copa.
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