HACIA EL MAR
El triste mimetismo acompasado
al compulsivo llanto acogedor,
no es tanto el sufrimiento y el dolor
como el gozo del ojo atormentado.
Sentir el corazón roto y llagado
arrancando un espasmo rugidor,
y tragarse entre hipos el rencor
envuelto en un sollozo entrecortado.
Y sin sentir las lágrimas resbalan,
en riachuelo de lento caminar
sus aguas profundizan y recalan
limpiando todo poso en su pasar,
gemidos y suspiros se intercalan,
fluyendo van las penas hacia el mar.
El triste mimetismo acompasado
al compulsivo llanto acogedor,
no es tanto el sufrimiento y el dolor
como el gozo del ojo atormentado.
Sentir el corazón roto y llagado
arrancando un espasmo rugidor,
y tragarse entre hipos el rencor
envuelto en un sollozo entrecortado.
Y sin sentir las lágrimas resbalan,
en riachuelo de lento caminar
sus aguas profundizan y recalan
limpiando todo poso en su pasar,
gemidos y suspiros se intercalan,
fluyendo van las penas hacia el mar.