Maroc
Alberto
-¡Hey!:
deja que la mañana discurra por tu cuerpo
y socave tus fondos enmarañados.
Nace y muere sin nada
pero no cantes un viejo romance;
tu voz es ahora sola, frío, nada.
No alces tus brazos suplicantes
porque el adiós está ahí
y ahora estás temblando,
ya conoces la duda, la tristeza,
necesitas unos cabellos que liguen
sí, que aten tu cuerpo a otros latidos...
No sabes por qué ha venido la primavera
de hace tanto tiempo
ni qué es lo que lograrán los clásicos
con sus togas de sabiduría,
pero deslízate por los abismos
con ritmo indolente,
solo dirán: ¡qué absurdo!
y se descompondrán como centellas
para pasar al instante.
-Levante y ven e
intentaré que poseas mi mano en el vacío,
luego me iré por el sendero salvaje,
hasta el final, solo, así,
entonando unos versos.
A Cris... me regalaste tu amor furtivo, sincero y sin cláusulas durante años (fue reciproco). Que te vaya de lujo allá donde te haya conducido tu azarosa vida de modelo, tenías el pelo largo y rubio como un campo de trigo maduro, no de bote precisamente... como la "Lajilla"... a ti no te amé pero me divirtió mucho tu cleptomanía colega.
Aclaración al poema: es un diálogo (creo que es obvio, pero por si acaso); primero habla uno y luego contesta el otro, que cada cual imagine quien llena con su voz cada parte, no voy a contarlo... si prestas un poco de atención lo adivinarás.
deja que la mañana discurra por tu cuerpo
y socave tus fondos enmarañados.
Nace y muere sin nada
pero no cantes un viejo romance;
tu voz es ahora sola, frío, nada.
No alces tus brazos suplicantes
porque el adiós está ahí
y ahora estás temblando,
ya conoces la duda, la tristeza,
necesitas unos cabellos que liguen
sí, que aten tu cuerpo a otros latidos...
No sabes por qué ha venido la primavera
de hace tanto tiempo
ni qué es lo que lograrán los clásicos
con sus togas de sabiduría,
pero deslízate por los abismos
con ritmo indolente,
solo dirán: ¡qué absurdo!
y se descompondrán como centellas
para pasar al instante.
-Levante y ven e
intentaré que poseas mi mano en el vacío,
luego me iré por el sendero salvaje,
hasta el final, solo, así,
entonando unos versos.
A Cris... me regalaste tu amor furtivo, sincero y sin cláusulas durante años (fue reciproco). Que te vaya de lujo allá donde te haya conducido tu azarosa vida de modelo, tenías el pelo largo y rubio como un campo de trigo maduro, no de bote precisamente... como la "Lajilla"... a ti no te amé pero me divirtió mucho tu cleptomanía colega.
Aclaración al poema: es un diálogo (creo que es obvio, pero por si acaso); primero habla uno y luego contesta el otro, que cada cual imagine quien llena con su voz cada parte, no voy a contarlo... si prestas un poco de atención lo adivinarás.
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