marcia segura
Poeta adicto al portal
Que lo simple es tan perfecto
Que la mano helada requiere abrigo
¡Mira cariño!
Que mi calma te quiere tibio
Y despreocupado,
De la Impertinente mañana
Apacible como una tarde de domingo,
Eterno como las noches calladas
Entre la tibia arena,
En la oscuridad de lo nativo.
Abrasare la tormenta
Y la are pequeña
Tan diminuta que mi boca la hará merienda
Besare al trueno y al precipicio
Y girare su rostro al mar inmenso
Para que se ruboricen ante algo tan perfecto
Entre la portada aromática
De tu abrazo y mi acogida
Crecerán corales y cubrirán el desden sobervio
Y soltare mi melena,
Para aliviar tu pose solitaria
Entre tus pupilas dilatadas,
y como espejos crecedores
Serán tus ojos mi vitrina
Que mostraran el cariño
Por todas partes
Por tu mente adormilada,
Por tu abrazo prematuro,
Aquel que solo demora
Lo que tarda el reflejo,
De mi beso,
en tu boca
Que la mano helada requiere abrigo
¡Mira cariño!
Que mi calma te quiere tibio
Y despreocupado,
De la Impertinente mañana
Apacible como una tarde de domingo,
Eterno como las noches calladas
Entre la tibia arena,
En la oscuridad de lo nativo.
Abrasare la tormenta
Y la are pequeña
Tan diminuta que mi boca la hará merienda
Besare al trueno y al precipicio
Y girare su rostro al mar inmenso
Para que se ruboricen ante algo tan perfecto
Entre la portada aromática
De tu abrazo y mi acogida
Crecerán corales y cubrirán el desden sobervio
Y soltare mi melena,
Para aliviar tu pose solitaria
Entre tus pupilas dilatadas,
y como espejos crecedores
Serán tus ojos mi vitrina
Que mostraran el cariño
Por todas partes
Por tu mente adormilada,
Por tu abrazo prematuro,
Aquel que solo demora
Lo que tarda el reflejo,
De mi beso,
en tu boca