Estimado Vicente, siento discrepar en todas las razones que escribes. Ni en una sola coincido contigo, pero no es un capricho mío, sino que te lo explico debajo.
Efectivamente, como decías anteriormente, "odia" y "ama" son palabras tónicas; pero no por conveniencia, sino porque son verbos, y
los verbos en español son siempre tónicos, incluso aunque sean auxiliares. Lo puedes comprobar en cualquier gramática que toque el tema, pero para tu comodidad (y la de cualquiera que lea esto) lo he vinculado en la frase. Y esto es así a día de hoy, no porque lo digan los maestros del pasado que yo he citado. En consecuencia: casos (1), (3) y (6), todos ellos sí que son ejemplos perfectamente válidos para lo que te he dicho, ya que las palabras con acento prosódico en primera sílaba implicadas en las sinalefas son verbos.
En el caso (4), la palabra "otra" es un adjetivo; y los adjetivos, como habrás comprobado, también son siempre tónicos en castellano. Más de lo mismo.
En cuanto al caso (2), dices "no es preceptiva esa sinalefa". Ante esto, te contesto, estimado amigo, que, en español,
ninguna sinalefa es preceptiva en poesía. Pulsando en el enlace puedes llegar a una fuente también; es suficientemente autorizada porque se trata de un manual universitario. En consecuencia, en el ejemplo que pones de Pablo Neruda,
la ola indivisible de tu cuerpo, se produce dialefa únicamente porque a él y al lector les conviene para poder acomodar ese verso en el sitio donde conviene un endecasílabo, ya que, si no se hiciera la dialefa, el verso resultaría decasílabo.
Del párrafo anterior deducimos, estimado Vicente, que siempre es mejor acomodar los versos de manera que no se encuentren vocales que puedan dar lugar a sinalefas, a no ser que tales sinalefas sean necesarias para el metro que nos conviene, y de esta manera se evitan ambigüedades. Porque el caso es, amigo, que
mientras que la sinalefa es un recurso natural en la pronunciación culta castellana, la dialefa (o sinéresis) no lo es. Por esta razón, en caso de que haya que escoger entre las dos, siempre es mejor un verso con una sinalefa que con una dialefa.
Por lo referido al ejemplo (5), la sinalefa aludida está en un acento preceptivo para que el verso sea sáfico. Pero meterse por este camino es escapar del tema que estábamos tratando aquí. Lo que estábamos discutiendo es el hecho de si una sílaba átona no puede unirse por delante a otra palabra que sea tónica con el acento prosódico en primera, que es el argumento que yo pretendía combatir, ya que fue el que tú expusiste. De momento no me había metido con los acentos rítmicos de los versos, porque esto, hasta donde yo entendía, no entraba en la discusión.
Siguiendo con el verso del ejemplo (5), "Armas" es una palabra tónica porque es un sustantivo. Y si es palabra tónica, de por sí marca un acento en el verso ya sea rítmico (preceptivo o no), antirrítmico o extrarrítmico (en este caso coincide con uno preceptivo del sáfico, con antirrítmico en "ser"). Pero da exactamente igual si deseamos explicar esto por el tipo de acento que ocupe la sinalefa dentro del verso: los acentos preceptivos siempre son rítmicos, pero los versos pueden (y suelen) tener otros acentos rítmicos que no son los preceptivos, y a veces también antirrítmicos. Cuando una palabra tónica (que son las palabras del vínculo que te puse arriba) forma parte de un verso, su sílaba tónica siempre ocupará en el verso un acento rítmico, extrarrítmico o antirrítmico, fuera de que sea preceptivo para que el verso sea de un tipo o de otro. La única diferencia de los acentos preceptivos con respecto a los demás rítmicos del verso, es determinar la clase de éste. De modo que no existe ninguna diferencia para hacer sinalefa, sea el tipo que sea de acento el que ocupe esa sílaba de la palabra dentro del verso. Así que entrar por este camino me parece que no va a solucionar nada, amigo Vicente.
En cuanto al caso (7), el verso es
ár-maár-maen-sí-lla-cár-ga-quéar-ca-bú-ces; es decir, un heroico pleno con acento antirrítmico en primera, que es exactamente lo que quiere expresar aquí el señor Góngora. Es indiscutible la sinalefa entre sílaba átona y sílaba tónica de la palabra tónica siguiente, ya que ésta se trata de un sustantivo. Yo entiendo el primer "arma" como del verbo "armar", y el segundo como el sustantivo "arma" (el segundo "arma" sería complemento directo del primero, que sería del verbo "armar"), pero esta interpretación es irrelevante porque, ya sea verbo o sustantivo, la palabra va a ser tónica igual. El verso es heroico por razones obvias de la épica que se quiere expresar, pero además tiene acento antirrítmico en la primera sílaba sobre la palabra "arma", que en este caso es el verbo que se desea resaltar, ya que se pretende transmitir apremio en él. No son cosas raras de Góngora, porque si lo fueran no seríamos capaces de entender lo que pretende hacer ahí; pero ambos, tú y yo, lo tenemos más que claro.
Bueno, estimado amigo; creo que las razones que acabo de exponer justifican plenamente a día de hoy todas esas sinalefas. Pero, si quieres, te puedo citar poetas mucho más modernos. Por ejemplo, el señor Gabriel y Galán, que escribe en su poema Regreso el verso
¡Bendita, ¡oh Patria!, seas, que me has dado... (las interjecciones siempre son tónicas).
En este punto, estimado amigo, voy a analizar el verso en discusión según razones que tú has expuesto para discutir los ejemplos que yo he traído de los maestros citados arriba, y así hacer una pequeña reflexión:
a-quél-queó-diaa-quien-loá-maal-fín-lo-má-ta. Pues yo no lo veo tan raro, pues este verso puede ser clasificado de dos modos: un heroico largo con antirrítmico en 3, o bien un melódico largo con antirrítmico en 2. Si es melódico largo, tiene acento rítmico en 3 y antirrítmico en 2; pero si es heroico largo tiene acento rítmico en 2 y antirrítmico en 3. Y esto me da pie para explicar mejor lo que antes te quería decir sobre la posición acentual de la sinalefa dentro del verso, que es inútil entrar en tal discusión: veamos, por ejemplo, la sinalefa de la tercera sílaba: si, según tú, "no es preceptiva" porque "alcanza la intensidad" en un acento rítmico por ser el verso melódico, entonces pasaremos a considerar el verso como heroico y así pasará de este modo a "ser preceptiva".
Entonces, tendría que ser "preceptiva" como lo es, por ejemplo, esta tuya en el acento antirrítmico de séptima:
"agita hostil mi pe
cho hora tras hora".
Bueno, también es verdad que para muchos preceptistas (lo cual es recogido por Eduardo de la Barra, 1891, basándose igual que yo en el criterio de los mejores maestros y utilizado con frecuencia desde entonces), el acento en séptima no es antirrítmico, ya que divide al verso en dos períodos, el primero de siete y el segundo de cinco, dándole así la vuelta a los del verso sáfico (primero de cinco y segundo de siete) para dar lugar al sáfico inverso. Entonces, con tu sinalefa nos hallamos que cae sobre un acento rítmico del verso... y no sería "preceptiva". Me gustaría saber con cuál de los dos criterios nos quedamos.
Otro saludo cordial, estimado Vicente.