ERIS.
Ser imperfecto
Mi barco
Estoy ahora tomando el timón.
Mi barco sigue sin rumbo fijo.
Solo estoy tratando de no hundirlo
de nuevo.
Ha sido difícil salir a flote.
Yo decidí a quien darle salvavidas.
Y están a bordo quienes tienen que
estar.
El alimento es suficiente, el espacio
es adecuado.
Ésta vez no hubo error en la elección.
Todos cooperan para sobrevivir a ésa
gran tormenta que nos acechó.
Se están haciendo las reparaciones necesarias.
Pero aún no es tiempo de volver a
tierra, aún no es tiempo de anclar.
Seguimos tirando redes y es buena
la pesca.
De pronto hay días lluviosos el mar
se aloca un poco.
Pero ya sobrevivimos a algo más
grande y peor.
Las velas izadas y el viento no para.
Nos lleva y nos trae de un lado a otro,
pero seguimos de pie, con fuerza y con valor.
Fue un año duro pero sobrevivimos,
a cada caída de sol, a cada salida de luna.
Algunas ideas nos abruman pero
seguimos con la corriente.
Quizás un día lleguemos al puerto,
ése puerto de desembarque.
Donde los pies tocarán tierra
y volvamos a vivir bajo los árboles,
y andar entre caminos.
Seremos los mismos, casi iguales
pero con un sentir diferente.
Estaremos en la lista de sobrevivientes.
Estoy ahora tomando el timón.
Mi barco sigue sin rumbo fijo.
Solo estoy tratando de no hundirlo
de nuevo.
Ha sido difícil salir a flote.
Yo decidí a quien darle salvavidas.
Y están a bordo quienes tienen que
estar.
El alimento es suficiente, el espacio
es adecuado.
Ésta vez no hubo error en la elección.
Todos cooperan para sobrevivir a ésa
gran tormenta que nos acechó.
Se están haciendo las reparaciones necesarias.
Pero aún no es tiempo de volver a
tierra, aún no es tiempo de anclar.
Seguimos tirando redes y es buena
la pesca.
De pronto hay días lluviosos el mar
se aloca un poco.
Pero ya sobrevivimos a algo más
grande y peor.
Las velas izadas y el viento no para.
Nos lleva y nos trae de un lado a otro,
pero seguimos de pie, con fuerza y con valor.
Fue un año duro pero sobrevivimos,
a cada caída de sol, a cada salida de luna.
Algunas ideas nos abruman pero
seguimos con la corriente.
Quizás un día lleguemos al puerto,
ése puerto de desembarque.
Donde los pies tocarán tierra
y volvamos a vivir bajo los árboles,
y andar entre caminos.
Seremos los mismos, casi iguales
pero con un sentir diferente.
Estaremos en la lista de sobrevivientes.