La Sexorcisto
Lluna V. L.
¡Para¡ ¡Qué me estás matando
a navajazos en esta calle olvidada!
Todo está tan perdido, que voy soltando trozos de pájaros desde el hígado,
y quizás son los más pequeños,
porque los grandes salen por la boca
en la orilla de la última palabra.
‐--------‐---‐‐-------------------------------
Allá donde Cristo perdió los clavos
no valen las pastillas mi querida amiga,
tú sigues un camino que te conduce
a algo que te llena, pero en el suelo
están reventados los pájaros.
La vereda es una carrera de obstáculos,
que me echa la fuerza de la gravedad
al gaznate con amor que mata.
‐-----------------------------------
Pero, cuando tuve un momento
para dejar de bajar por la escalera
goteando hacia nada,
me di cuenta de que tus palabras, mi amiga,
fueron algo que no supe interpretar.
¿Cómo se aprende la ternura?
Con las manos volviendo
a colocar esos pájaros de nuevo,
en las entrañas.
a navajazos en esta calle olvidada!
Todo está tan perdido, que voy soltando trozos de pájaros desde el hígado,
y quizás son los más pequeños,
porque los grandes salen por la boca
en la orilla de la última palabra.
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Allá donde Cristo perdió los clavos
no valen las pastillas mi querida amiga,
tú sigues un camino que te conduce
a algo que te llena, pero en el suelo
están reventados los pájaros.
La vereda es una carrera de obstáculos,
que me echa la fuerza de la gravedad
al gaznate con amor que mata.
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Pero, cuando tuve un momento
para dejar de bajar por la escalera
goteando hacia nada,
me di cuenta de que tus palabras, mi amiga,
fueron algo que no supe interpretar.
¿Cómo se aprende la ternura?
Con las manos volviendo
a colocar esos pájaros de nuevo,
en las entrañas.
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