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Alguna vez la maldije

Pincoya76

Leyenda de mar.
Alguna vez
fui una mujer miserable
y desde esas mismas miserias
volví a armarme
como se arma un puzzle
en la niñez
con esa ternura
que se palpa
una vez en la vida.

Ella se ponía
a ordenar mis cosas
pero en realidad
lo que hacía era desordenarlas
la rasguñe
le tiré el pelo
y ella
me echó un tarro
completo de pintura
en el cuerpo.


Y lloré, lloré con rabia
y la maldije
por hacerme daño.


Maldije también
esa enfermedad de mierda
los momentos
que se comparten
de madre e hija.


Ella no pudo peinarme,
ni quitarme los piojos
tampoco me vestía
porque siempre estuvo dopada
con mil remedios
que la hacían dormir
todo el puto día.

Que culpa tendrán
las pobres putas en esto...


Patalié tanto a solas conmigo
nadie me oyó
la casa a veces era una cárcel
y pensaba en cuál de todas
sería mi culpa.


Finalmente
terminé por perdonarme
entendí
que no hay culpa posible
que quizás la vida
te sorprende
con momentos difíciles
para hacerte
una mujer buena de alma.

Y recogí una a una
mis miserias
lave mi rostro con agua
de lluvia
única agua bendita.

Ya no maldigo a nadie
a nadie
a nadie.

Abril/2023
 
Alguna vez
fui una mujer miserable
y desde esas mismas miserias
volví a armarme
como se arma un puzzle
en la niñez
con esa ternura
que se palpa
una vez en la vida.

Ella se ponía
a ordenar mis cosas
pero en realidad
lo que hacía era desordenarlas
la rasguñe
le tiré el pelo
y ella
me echó un tarro
completo de pintura
en el cuerpo.


Y lloré, lloré con rabia
y la maldije
por hacerme daño.


Maldije también
esa enfermedad de mierda
los momentos
que se comparten
de madre e hija.


Ella no pudo peinarme,
ni quitarme los piojos
tampoco me vestía
porque siempre estuvo dopada
con mil remedios
que la hacían dormir
todo el puto día.

Que culpa tendrán
las pobres putas en esto...


Patalié tanto a solas conmigo
nadie me oyó
la casa a veces era una cárcel
y pensaba en cuál de todas
sería mi culpa.


Finalmente
terminé por perdonarme
entendí
que no hay culpa posible
que quizás la vida
te sorprende
con momentos difíciles
para hacerte
una mujer buena de alma.

Y recogí una a una
mis miserias
lave mi rostro con agua
de lluvia
única agua bendita.

Ya no maldigo a nadie
a nadie
a nadie.

Abril/2023




Sincero y arrebatado canto a la fortaleza nacida del desconsuelo, que muchas veces, surge así, desde ese ámbito para otros vedado, a mí me ocurre parecido o similar, un abrazo Naty, me gustó mucho!!
 
Alguna vez
fui una mujer miserable
y desde esas mismas miserias
volví a armarme
como se arma un puzzle
en la niñez
con esa ternura
que se palpa
una vez en la vida.

Ella se ponía
a ordenar mis cosas
pero en realidad
lo que hacía era desordenarlas
la rasguñe
le tiré el pelo
y ella
me echó un tarro
completo de pintura
en el cuerpo.


Y lloré, lloré con rabia
y la maldije
por hacerme daño.


Maldije también
esa enfermedad de mierda
los momentos
que se comparten
de madre e hija.


Ella no pudo peinarme,
ni quitarme los piojos
tampoco me vestía
porque siempre estuvo dopada
con mil remedios
que la hacían dormir
todo el puto día.

Que culpa tendrán
las pobres putas en esto...


Patalié tanto a solas conmigo
nadie me oyó
la casa a veces era una cárcel
y pensaba en cuál de todas
sería mi culpa.


Finalmente
terminé por perdonarme
entendí
que no hay culpa posible
que quizás la vida
te sorprende
con momentos difíciles
para hacerte
una mujer buena de alma.

Y recogí una a una
mis miserias
lave mi rostro con agua
de lluvia
única agua bendita.

Ya no maldigo a nadie
a nadie
a nadie.

Abril/2023
De ahí tu fuerza. Gracias por compartir.
Gran saludo.
 
Alguna vez
fui una mujer miserable
y desde esas mismas miserias
volví a armarme
como se arma un puzzle
en la niñez
con esa ternura
que se palpa
una vez en la vida.

Ella se ponía
a ordenar mis cosas
pero en realidad
lo que hacía era desordenarlas
la rasguñe
le tiré el pelo
y ella
me echó un tarro
completo de pintura
en el cuerpo.


Y lloré, lloré con rabia
y la maldije
por hacerme daño.


Maldije también
esa enfermedad de mierda
los momentos
que se comparten
de madre e hija.


Ella no pudo peinarme,
ni quitarme los piojos
tampoco me vestía
porque siempre estuvo dopada
con mil remedios
que la hacían dormir
todo el puto día.

Que culpa tendrán
las pobres putas en esto...


Patalié tanto a solas conmigo
nadie me oyó
la casa a veces era una cárcel
y pensaba en cuál de todas
sería mi culpa.


Finalmente
terminé por perdonarme
entendí
que no hay culpa posible
que quizás la vida
te sorprende
con momentos difíciles
para hacerte
una mujer buena de alma.

Y recogí una a una
mis miserias
lave mi rostro con agua
de lluvia
única agua bendita.

Ya no maldigo a nadie
a nadie
a nadie.

Abril/2023
Las experiencias amargas de la vida a veces nos endurecen y otras nos enriquecen y hacen madurar deprisa mi querida Nati, pero tú sabes decirlo con lirismo y vehemencia. Un placer leerte siempre entrañable amiga y admirada poetisa, miles de besos para ti con todo mi cariño y toda la admiración que siento por ti y tu obra....muáááácksssss tqm
 
Alguna vez
fui una mujer miserable
y desde esas mismas miserias
volví a armarme
como se arma un puzzle
en la niñez
con esa ternura
que se palpa
una vez en la vida.

Ella se ponía
a ordenar mis cosas
pero en realidad
lo que hacía era desordenarlas
la rasguñe
le tiré el pelo
y ella
me echó un tarro
completo de pintura
en el cuerpo.


Y lloré, lloré con rabia
y la maldije
por hacerme daño.


Maldije también
esa enfermedad de mierda
los momentos
que se comparten
de madre e hija.


Ella no pudo peinarme,
ni quitarme los piojos
tampoco me vestía
porque siempre estuvo dopada
con mil remedios
que la hacían dormir
todo el puto día.

Que culpa tendrán
las pobres putas en esto...


Patalié tanto a solas conmigo
nadie me oyó
la casa a veces era una cárcel
y pensaba en cuál de todas
sería mi culpa.


Finalmente
terminé por perdonarme
entendí
que no hay culpa posible
que quizás la vida
te sorprende
con momentos difíciles
para hacerte
una mujer buena de alma.

Y recogí una a una
mis miserias
lave mi rostro con agua
de lluvia
única agua bendita.

Ya no maldigo a nadie
a nadie
a nadie.

Abril/2023
Las madres siempre somos un desastre. Siempre le tuve resentimientos a mi madre, podría contarte cosas espeluznantes, pero este es tu poema. La he perdonado para mi propia paz. Un buen poema, Pincoya76.
 
Las experiencias amargas de la vida a veces nos endurecen y otras nos enriquecen y hacen madurar deprisa mi querida Nati, pero tú sabes decirlo con lirismo y vehemencia. Un placer leerte siempre entrañable amiga y admirada poetisa, miles de besos para ti con todo mi cariño y toda la admiración que siento por ti y tu obra....muáááácksssss tqm
Gracias querida Isa por tu generoso corazón, sabes lo que admiro tu ser tan luminoso y noble.

Gracias por venir.

Abrazo grande desde mi mar sureño.
 

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