Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se notaba en su rostro
un gran desvelo
una mirada triste
y un gran canguelo.
Porque estaba su cuerpo
frío, cual hielo
mientras la parca acecha
no sin anhelo.
La mujer muy contrita
de terciopelo
las lágrimas se limpia
con su pañuelo.
Terminados los fastos
y el muerto al suelo
le dijeron dos misas
mirando al cielo.
Tres días de alma en pena
de desconsuelo,
tres días de amargura
y tres de duelo.
Y el resto de los días
vida y consuelo,
las lágrimas al viento
y al amor celo.
un gran desvelo
una mirada triste
y un gran canguelo.
Porque estaba su cuerpo
frío, cual hielo
mientras la parca acecha
no sin anhelo.
La mujer muy contrita
de terciopelo
las lágrimas se limpia
con su pañuelo.
Terminados los fastos
y el muerto al suelo
le dijeron dos misas
mirando al cielo.
Tres días de alma en pena
de desconsuelo,
tres días de amargura
y tres de duelo.
Y el resto de los días
vida y consuelo,
las lágrimas al viento
y al amor celo.