Madeline
Poeta asiduo al portal
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Entre el perfume de los rosales
hay dos amantes en devoción,
se cuentan triste todos sus males
y las penurias del corazón.
Son cuatro labios rojos,muy rojos
que cantan odas de tierno amor
y suspirando,se ven en sus ojos,
que son dos hijos de la pasión.
Se unen dos bocas con ansias locas;
razga el silencio un beso cruel,
se escucha un eco,como una nota;
es el lamento de un alma rota
que exala el pecho de una mujer,
La luna, ¡pilla!,guiña a una estrella
que brilla entonces con más fulgor
y abochornado,sin dejar huellas,
entre las brumas huye el pudor.
en la cañada gime la brisa,
en la laguna canta un coquí,
repite el eco celosa risa
del diablo locode frenesí.
Ofrece flores con más ternura
de sus rosales todo el primor,
y en el conjunto la noche oscura
proteje el triunfo del dios Amor.
Madeline
Entre el perfume de los rosales
hay dos amantes en devoción,
se cuentan triste todos sus males
y las penurias del corazón.
Son cuatro labios rojos,muy rojos
que cantan odas de tierno amor
y suspirando,se ven en sus ojos,
que son dos hijos de la pasión.
Se unen dos bocas con ansias locas;
razga el silencio un beso cruel,
se escucha un eco,como una nota;
es el lamento de un alma rota
que exala el pecho de una mujer,
La luna, ¡pilla!,guiña a una estrella
que brilla entonces con más fulgor
y abochornado,sin dejar huellas,
entre las brumas huye el pudor.
en la cañada gime la brisa,
en la laguna canta un coquí,
repite el eco celosa risa
del diablo locode frenesí.
Ofrece flores con más ternura
de sus rosales todo el primor,
y en el conjunto la noche oscura
proteje el triunfo del dios Amor.
Madeline