Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alzo con las manos el cabello que cubría el cuello. De pronto las líneas eran como raíces que palpitaban. Se le ocurrió que la vertiente de la herida era el mismo patrón que se repetía como en un prisma. Cambiamos un dolor por otro.
Hilos espectrales se derramaban en la carne abriendo portales, donde la locura es la secuencia perfecta.
Nunca más inocentes que cuando se inmola el recuerdo de la vida en la muerte.
Hilos espectrales se derramaban en la carne abriendo portales, donde la locura es la secuencia perfecta.
Nunca más inocentes que cuando se inmola el recuerdo de la vida en la muerte.
Archivos adjuntos
Última edición:
