A veces viene el viento
a llevarse lo que había quedado
En los siglos de los tiempos
permanece el haz se las auroras
Son ratitos de felicidad
que están supeditados al ánimo
de los recuerdos que traduce
la memoria, como hoja en blanco,
se va poblando de imágenes tenues
la historia de hoy que ayer vivimos
Flor de Abril, por qué no me esperaste,
por qué no regaste las flores que sembramos
en la primavera pasada...
Amada mía, por qué dejaste el nido abandonado
si aún había hojas de pasión regadas en el prado
A veces duele ser feliz,
mirar pasar el ciclo de la vida
sin haber trascendido más allá
del intervalo entre vida y muerte
Quizá, mañana me recuerdes...
no sé si con dolor o con alegría
Tal vez tejí ilusiones en tu alma
que se fueron desenvolviendo
como la madeja de esperanzas
que también tu hilaste en mi
Flor de Abril, el invierno es más frío sin ti
y al huerto ya no llegan aves cantoras
a entonar sus melodías
Amada mía, la nieve cubrió mis sienes
sembrando soledad en mis mejillas
Éramos muy jóvenes entonces
y el entramado de las ecuaciones
nos dejaron saldos en rojo
que ya nunca podremos pagar
Quizá, mañana te recuerde...
no sé si con dolor o con la insidia
de haber perdido tus labios rojos
que fueron néctar a mi amargura
Tal vez dejaste en mí, sortilegios
de un amor no comprendido...
Flor de Abril...Por qué no vuelves a la cabaña
abandonada... y reparas los portillos de mi alma
que se quedó desolada
Amada mía, mi corazón te espera en las afueras,
para guarecerte de la ventisca helada de la vida.
Si fuera justo, el que se queda debería olvidar.
Un abrazo, Antonio.