AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
¿Querìas hablar conmigo Azif?
Pues acà estoy,
libre de tus infames rimas.
¿Recuerdas?, soy ilimitado
y puedo entrar, si quiero,
incluso en tus versos mediocres.
¿Querìas ser un poeta romàntico, imbècil?
Pues te lo concedo.
Ya me has fastidiado bastante con tus Ecos Perversos.
Ahì lo tienes, ¡tòmalo, pobre tarado!
Vida perfecta, esposa adorable, niños preciosos,
calificaciones excelentes despuès de tus fracasos.
Y le sumamos:
Amor imposible, depresiòn crònica, locura insensata,
percepciòn alterada, nudo en la garganta, hàbitos excèntricos,
hereje incorregible, insomnio forzoso, humor insoportable,
pecador recurrente, amante insaciable, zalamero irresistible,
y un talento derrochado, ¿en què?
En hablar de Lucifer y de Amor.
Aprèndete esto, pobre esclavo de mis caprichos.
Nunca se ha vuelto a oìr la voz de quienes me han desafiado
y su paradero es desconocido.
¡Recuerda! ¡Hàgase Mi Voluntad!
En la Tierra,
¡como en donde se me dè la gana!
Te maldigo con el Romanticismo, entonces
Azif-Al-Dahna o como quieras llamarte.
Te maldigo a amar desesperadamente
a un imposible
y, siendo correspondido,
le pongo un reloj de arena a su vida,
la mantengo alejada de ti
y te dejo la tambièn maldita esperanza
de llegar a su lado antes de que caiga el ùltimo grano de arena.
Te condeno a escribir
los màs bellos cantares
en la olvidada lengua de Babel.
Te condeno a una insoportable soledad
rodeada de cariño. De amigos sinceros
en los que no puedas confiar.
Te maldigo a regresar
a los juegos suicidas de tu adolescencia,
a mirar con cariño el filo de tus cuchillos
y con pasiòn el cañòn de los revòlveres.
A caminar con los ojos cerrados
por el borde de los andenes.
A detenerte en medio de la calle
a mirar las luces altas.
Te darè tantos motivos para vivir
y tantas razones para desear tu muerte
que me deleitarè en volverte a tu lugar
en ver còmo destrozas tu vida
y como arrodillas tu voluntad ante la mìa.
El limite de lo imposible es solo eso.
Nuestra voluntad.
Te maldigo a la incomprensiòn,
a ser un romàntico fuera de època,
todos tus compañeros ya han muerto.
Te condeno a superar a tus maestros,
tus mentores e ìdolos,
hasta que llegue el punto
que nada te satisfaga,
de que odies tanto la poesìa y tus letras
que vomites versos
y tus sentimientos se desangren en palabras
hasta volverte autista.
Te condeno a brillar como el Lucero del Alba.
A ser odiado, pese a amar màs que nadie.
Temida tu presencia.
Olvidada tu palabra y tu recuerdo.
Borrado tu nombre para siempre...
...hasta que dejes de ser tù...
Pues acà estoy,
libre de tus infames rimas.
¿Recuerdas?, soy ilimitado
y puedo entrar, si quiero,
incluso en tus versos mediocres.
¿Querìas ser un poeta romàntico, imbècil?
Pues te lo concedo.
Ya me has fastidiado bastante con tus Ecos Perversos.
Ahì lo tienes, ¡tòmalo, pobre tarado!
Vida perfecta, esposa adorable, niños preciosos,
calificaciones excelentes despuès de tus fracasos.
Y le sumamos:
Amor imposible, depresiòn crònica, locura insensata,
percepciòn alterada, nudo en la garganta, hàbitos excèntricos,
hereje incorregible, insomnio forzoso, humor insoportable,
pecador recurrente, amante insaciable, zalamero irresistible,
y un talento derrochado, ¿en què?
En hablar de Lucifer y de Amor.
Aprèndete esto, pobre esclavo de mis caprichos.
Nunca se ha vuelto a oìr la voz de quienes me han desafiado
y su paradero es desconocido.
¡Recuerda! ¡Hàgase Mi Voluntad!
En la Tierra,
¡como en donde se me dè la gana!
Te maldigo con el Romanticismo, entonces
Azif-Al-Dahna o como quieras llamarte.
Te maldigo a amar desesperadamente
a un imposible
y, siendo correspondido,
le pongo un reloj de arena a su vida,
la mantengo alejada de ti
y te dejo la tambièn maldita esperanza
de llegar a su lado antes de que caiga el ùltimo grano de arena.
Te condeno a escribir
los màs bellos cantares
en la olvidada lengua de Babel.
Te condeno a una insoportable soledad
rodeada de cariño. De amigos sinceros
en los que no puedas confiar.
Te maldigo a regresar
a los juegos suicidas de tu adolescencia,
a mirar con cariño el filo de tus cuchillos
y con pasiòn el cañòn de los revòlveres.
A caminar con los ojos cerrados
por el borde de los andenes.
A detenerte en medio de la calle
a mirar las luces altas.
Te darè tantos motivos para vivir
y tantas razones para desear tu muerte
que me deleitarè en volverte a tu lugar
en ver còmo destrozas tu vida
y como arrodillas tu voluntad ante la mìa.
El limite de lo imposible es solo eso.
Nuestra voluntad.
Te maldigo a la incomprensiòn,
a ser un romàntico fuera de època,
todos tus compañeros ya han muerto.
Te condeno a superar a tus maestros,
tus mentores e ìdolos,
hasta que llegue el punto
que nada te satisfaga,
de que odies tanto la poesìa y tus letras
que vomites versos
y tus sentimientos se desangren en palabras
hasta volverte autista.
Te condeno a brillar como el Lucero del Alba.
A ser odiado, pese a amar màs que nadie.
Temida tu presencia.
Olvidada tu palabra y tu recuerdo.
Borrado tu nombre para siempre...
...hasta que dejes de ser tù...
:: QUE SABIAS PALABRAS PREDICAS::
:: , PADRE GATICA!!!!!!!::
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