LOTO CON LETRAS
Echa a volar tus pájaros imaginarios
Un olor empeñado de verde donde se teje con cabuya el bordado de las manos costureras. La noche se resbala con las de gotas de sudor frío mientras el aliento se adelanta a las manecillas de un reloj. En el silencio de una tarde de lluvia, la tierra deja al descubierto sus arterias nutriendo de su sangre verde a todas las personas que la defienden.
El paso ligero de un aldeano ve pasar las motos en la cuesta al portón verde. La tierra grita en un alarido profundo; basta. Removiendo con su saliva las botas amarillas que trazan el diseño de una mina en la profundidad de su pulmón donde el oxígeno se atraganta entre el humo del dinero.
Guardando las huellas de todos los que caminan sin pisar, agradece a todos los que levantan la vista hacia ella. Respira profundo, lo peor ya ha pasado.
El paso ligero de un aldeano ve pasar las motos en la cuesta al portón verde. La tierra grita en un alarido profundo; basta. Removiendo con su saliva las botas amarillas que trazan el diseño de una mina en la profundidad de su pulmón donde el oxígeno se atraganta entre el humo del dinero.
Guardando las huellas de todos los que caminan sin pisar, agradece a todos los que levantan la vista hacia ella. Respira profundo, lo peor ya ha pasado.