MI CONSEJO
¡Ay, chiquita! Tu cara ruborosa
se esconde en el refugio del rebozo,
de tímida sonrisa deja esbozo
la cálida pregunta candorosa.
¿Puede besar la moza decorosa
con singular deseo a hermoso mozo,
sin ser novio, por darse solo el gozo
de una sensualidad avariciosa?
Mi consejo es guardarse ese tesoro
para el que has de entregar tu corazón,
él sabrá valorarlo más que al oro.
Sentirás encenderse la emoción
y podrás dar tus labios sin desdoro
llenando el primer beso de pasión.
¡Ay, chiquita! Tu cara ruborosa
se esconde en el refugio del rebozo,
de tímida sonrisa deja esbozo
la cálida pregunta candorosa.
¿Puede besar la moza decorosa
con singular deseo a hermoso mozo,
sin ser novio, por darse solo el gozo
de una sensualidad avariciosa?
Mi consejo es guardarse ese tesoro
para el que has de entregar tu corazón,
él sabrá valorarlo más que al oro.
Sentirás encenderse la emoción
y podrás dar tus labios sin desdoro
llenando el primer beso de pasión.