viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Perdona lector si hoy no te escribo
desde la frondosidad etílica que me caracteriza.
Perdona por perder tu tiempo
en descuido ajeno y alevosía insana.
Perdona mi amor, si hoy no recordé,
como no lo hago jamás,
darte las gracias por tus delicias culinarias,
por tu presencia imprescindible.
Perdona madre, si no te llamo,
porque la vida me vapulea
en corrientes agresivas y absorbentes.
Y sobre todo, perdona vida,
por pisotearte sin gracia
ni esfuerzo, ni delicadeza.
Por no apreciarte a conciencia,
por carecer de ella,
por haberla perdido
en algún lugar de la experiencia.
Perdona súplica,
por solicitar disculpa imperdonable,
por perder el imperdible
que me unía a la felicidad.
Por pasar sin rozar el suelo
en una selva aliena,
de un continente incontinente
que excreta injusticias
y orina injusticias,
y come injusticias,
y sigue con hambre.
Perdona, cariño por no apreciarte,
por escaparme a hurtadillas
y espiar un mundo que me sienta mal.
Por hablar de él durante las comidas.
Por usar las palabras
temiendo las consecuencias.
Viviendo asustado del miedo
que da no comprender
por que tengo miedo.
Perdona, civilización por no adorarte.
Ya he matado otros dioses por no respetarlos,
por no liberar mi fe con los ojos cerrados.
desde la frondosidad etílica que me caracteriza.
Perdona por perder tu tiempo
en descuido ajeno y alevosía insana.
Perdona mi amor, si hoy no recordé,
como no lo hago jamás,
darte las gracias por tus delicias culinarias,
por tu presencia imprescindible.
Perdona madre, si no te llamo,
porque la vida me vapulea
en corrientes agresivas y absorbentes.
Y sobre todo, perdona vida,
por pisotearte sin gracia
ni esfuerzo, ni delicadeza.
Por no apreciarte a conciencia,
por carecer de ella,
por haberla perdido
en algún lugar de la experiencia.
Perdona súplica,
por solicitar disculpa imperdonable,
por perder el imperdible
que me unía a la felicidad.
Por pasar sin rozar el suelo
en una selva aliena,
de un continente incontinente
que excreta injusticias
y orina injusticias,
y come injusticias,
y sigue con hambre.
Perdona, cariño por no apreciarte,
por escaparme a hurtadillas
y espiar un mundo que me sienta mal.
Por hablar de él durante las comidas.
Por usar las palabras
temiendo las consecuencias.
Viviendo asustado del miedo
que da no comprender
por que tengo miedo.
Perdona, civilización por no adorarte.
Ya he matado otros dioses por no respetarlos,
por no liberar mi fe con los ojos cerrados.