Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como te explico,
que la tempestad que se pasea por sobre mi océano,
desea dejarse en tu ombligo,
para hurgar en el punto exacto,
donde he derramar el vendaval que se ha preparado ancestral.
Como te explico,
que el huracán que se agita portentoso en mi compuerta,
está deseando derramar su lluvia recia,
para bañar la libertad erecta
que en esencia te la entrego.
Como te explico,
si confluir riachuelos en un mismo brazo,
se hace estrecho sobrepasando caudal suave y sedoso,
que se arremolinan atestados hasta tus labios,
donde sueñan rendirse exhaustos,
confinando el sabor dulce que hermoso mana para tus ojos.
Como te explico,
que está el jardín cubierto de botones,
aguardando que tus rayos los abran amorosos y preciosos,
para que mis colibríes revoloteen cerca de la miel,
aparcando con aderezos y especias delicadas,
subyugado a la sabrosa adherencia,
que habían carecido mis labios.
Como te explico,
si he de preferir que la cordura se la engulla la noche,
antes que tu figura se acabe detrás del horizonte,
dejándome mustio en harapos desgreñados
que inerte transmuto en gruñidos destemplados.
Como te explico,
si la madeja se va convirtiendo en copo
purificando mi lengua,
deshaciendo mis palabras en éstos versos,
mezclándose con desfachatados rugidos,
que sin vergüenza se han mostrado en calzoncillos,
para que no sonrojes cuando llegues al instante justo,
en donde mi arrullo se cuele por tu terruño
que la tempestad que se pasea por sobre mi océano,
desea dejarse en tu ombligo,
para hurgar en el punto exacto,
donde he derramar el vendaval que se ha preparado ancestral.
Como te explico,
que el huracán que se agita portentoso en mi compuerta,
está deseando derramar su lluvia recia,
para bañar la libertad erecta
que en esencia te la entrego.
Como te explico,
si confluir riachuelos en un mismo brazo,
se hace estrecho sobrepasando caudal suave y sedoso,
que se arremolinan atestados hasta tus labios,
donde sueñan rendirse exhaustos,
confinando el sabor dulce que hermoso mana para tus ojos.
Como te explico,
que está el jardín cubierto de botones,
aguardando que tus rayos los abran amorosos y preciosos,
para que mis colibríes revoloteen cerca de la miel,
aparcando con aderezos y especias delicadas,
subyugado a la sabrosa adherencia,
que habían carecido mis labios.
Como te explico,
si he de preferir que la cordura se la engulla la noche,
antes que tu figura se acabe detrás del horizonte,
dejándome mustio en harapos desgreñados
que inerte transmuto en gruñidos destemplados.
Como te explico,
si la madeja se va convirtiendo en copo
purificando mi lengua,
deshaciendo mis palabras en éstos versos,
mezclándose con desfachatados rugidos,
que sin vergüenza se han mostrado en calzoncillos,
para que no sonrojes cuando llegues al instante justo,
en donde mi arrullo se cuele por tu terruño