José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
La insensata osadía ha venido a visitarme,
disfrazada de arpía,
elucubrando en mi mente,
valles desangelados, cuentos sacrílegos.
El sol cegando mis ojos
como una llama impía del averno,
magullada la mirada de palomas muertas,
ríos de sangre sobre cauces desiertos.
Tierras anegadas de fangos
de corazones ahogados
en los lodos del infierno,
con guadañas corta sueños.
Llorosas lágrimas del universo,
mohín resplandeciente, chirriante,
arrugadas bellezas de las nubes oscuras,
fantasmas que sobreviven en sus moradas.
Abreva mi locura en el infinito
de la aurora, confundida con el día.
Un aire desprovisto de oxígeno
se convierte en inmundicia polvorienta,
llena de maldad metamórfica, de vacío
inexpugnable, de pulmones atrofiados,
almas degolladas.
Blasfemia de la bondad,
antítesis de la caridad,
océano embriagado de vinos hediondos,
olas que traen la muerte.
¡Aléjate de mi maldad!
vete a otros valles,
a otras mentes
que quiero desprenderme de ti
y, convertirte solo en sueño.