Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi perro negro me mira
un sin fin de silencios escasos
en su tal y cual de resoplidos en mi mano.
A veces logro robarle un abrazo
antes de que escape por el monte
con un incierto punto distante,
como una mancha negra
que se hace pálido al ocaso.
Tiene en sus patas
una potencia impresionante,
y aunque me tienta la cordura
para entender sus gestos,
es algo tan cierto
en mi justicia
aunque no parezca.
Busca dentro de mi
este llanto
y seca con su piel
el mas cruel de mis quebrantos.
Piensa que no lo veo
y sabe que no le puedo escuchar,
y antoja la mirada
a mis cuchillos
que bien sabe
no podrá lograr.
Mi perro negro
volvió a salir en la noche,
no sé si volverá.
Se ha ido a sus intentos
por la luna en su contexto,
y lo cierto es que
hoy descubrí
que mi perro negro,
no es negro
ni tampoco
perro.
un sin fin de silencios escasos
en su tal y cual de resoplidos en mi mano.
A veces logro robarle un abrazo
antes de que escape por el monte
con un incierto punto distante,
como una mancha negra
que se hace pálido al ocaso.
Tiene en sus patas
una potencia impresionante,
y aunque me tienta la cordura
para entender sus gestos,
es algo tan cierto
en mi justicia
aunque no parezca.
Busca dentro de mi
este llanto
y seca con su piel
el mas cruel de mis quebrantos.
Piensa que no lo veo
y sabe que no le puedo escuchar,
y antoja la mirada
a mis cuchillos
que bien sabe
no podrá lograr.
Mi perro negro
volvió a salir en la noche,
no sé si volverá.
Se ha ido a sus intentos
por la luna en su contexto,
y lo cierto es que
hoy descubrí
que mi perro negro,
no es negro
ni tampoco
perro.