Maroc
Alberto
Orden es si me dan palos,
violencia si me defiendo,
desde hace ya mucho tiempo
así me vienen trayendo.
Si me levantan la voz
es educación cristiana
pero si yo digo algo
me sacuden la badana.
Su ley aquí es la que impera
como todo mandamiento
pero si canto la mía
dicen que soy un violento.
No dejan que uno se exprese
con palabras y verdad,
llevan algún bicho dentro;
el veneno con maldad.
Sólo mandan cuatro idiotas;
los que dominan al resto,
molestan con su malicia,
no quiero repetir esto.
Hasta el bueno se corrompe
si camina con fascistas,
no hace falta dar los nombres
sólo hay que seguir las pistas.
En este estado me encuentro
como preso tras las rejas
y si intento decir algo
me tiran de las orejas.
Es la verdadera historia
que va cantando mi canto,
por decir que ellos son malos
de leches me dan un manto.
Lo malo es el gran silencio;
la mordaza de las bocas,
algunas son bien extrañas,
se comportan como locas.
Así se va construyendo
el pecado y la tortura,
les encanta su sadismo,
no pierden la compostura.
Lo que le espera en el tiempo
al que vive más del mal
es morirse con dolores
y sus lloros de hospital.
Gente sin conciencia alguna
va de dar los escarmientos,
sirva para su futuro
cuando vengan sus tormentos.
violencia si me defiendo,
desde hace ya mucho tiempo
así me vienen trayendo.
Si me levantan la voz
es educación cristiana
pero si yo digo algo
me sacuden la badana.
Su ley aquí es la que impera
como todo mandamiento
pero si canto la mía
dicen que soy un violento.
No dejan que uno se exprese
con palabras y verdad,
llevan algún bicho dentro;
el veneno con maldad.
Sólo mandan cuatro idiotas;
los que dominan al resto,
molestan con su malicia,
no quiero repetir esto.
Hasta el bueno se corrompe
si camina con fascistas,
no hace falta dar los nombres
sólo hay que seguir las pistas.
En este estado me encuentro
como preso tras las rejas
y si intento decir algo
me tiran de las orejas.
Es la verdadera historia
que va cantando mi canto,
por decir que ellos son malos
de leches me dan un manto.
Lo malo es el gran silencio;
la mordaza de las bocas,
algunas son bien extrañas,
se comportan como locas.
Así se va construyendo
el pecado y la tortura,
les encanta su sadismo,
no pierden la compostura.
Lo que le espera en el tiempo
al que vive más del mal
es morirse con dolores
y sus lloros de hospital.
Gente sin conciencia alguna
va de dar los escarmientos,
sirva para su futuro
cuando vengan sus tormentos.
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