I.
Su extraño corazón de hojas.
Nadie quiso habitar ese lugar, sino el mar o la noche amanecida de los locos: un minotauro desbocado
por las sombras, un ave de luz vencida de improperios. El hombre tenía en su corazón un pueblo; fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara, con calles y esquinas de un asfalto húmedo,
abandonado y no lo sabía.
a mi amigo @Golem
Última edición: