José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la mente se obnubila
decidle que subyace el sentimiento
ese don primitivo que hemos degradado
hasta sumirlo en el infierno.
Decidles que a lo largo del tiempo
hay ángeles caídos en humedales desiertos
seres que se desmoronan, son plumas en el viento
gaviotas que se alimentan de peces de plástico.
Contad que los sentimientos se encarcelaron
que viven de lo efímero, prisioneros del tiempo
ahogados en su propio entierro, son cenizas
esparcidas al universo o al mar
de los fondos inacabados, bordes en peligro.
Que voy derramando desdichas en mi mochila
de contrabando, corredores de la muerte,
polvo blanco.
Amándolos decidles que soy el ocaso
de los poderosos, de los ricos empobrecidos
de la lujuria, de contaminaciones moribundas
de procesiones sin santos.
Enseñadles que ya no hay crucifijos
en las camas, que los árboles no dan fruta
que tengo amigos de pacotilla, un móvil idiota
que me idiotiza, es un embaucador de pan y circo
del famoso imperio romano.
Que se pregunten:
¿adónde vamos? sociedad sin rumbo,
estereotipos sociales, ve a la moda
inútil desgraciado, peregrinos de cascos
embotellados en vinagre rancio.
Mandatorios buscando la ignorancia
educación dirigida, razonamiento falso
aprende de memoria y vomita el pasado
¿y el presente?
de ese mejor no hablamos.