jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
.
de regreso a casa al atardecer
justo cuando aparcaba delante de la fonda de wang tong
le entró una llamada al celular
olvida el sushi, wei li
dijo su mujer
y date prisa a llegar que estoy ovulando
wei li recordaría después aquel momento:
el puto cielo plomizo sobre wuhan
la luz amarillenta del farol a un lado de la puerta de entrada a la fonda de wang tong
una mujer cruzando la calle
llevando de la mano a un niño
que cubría su cabeza con un gorrito de estambre azul cosido a mano
recordaría haber revisado en la guantera del coche hasta encontrar la caja de viagra:
vacía, y eso que la había comprado menos de una semana antes
hubiera podido detenerse en una farmacia más adelante
y comprar otra caja y llegar a casa con la pistola bien cargada
pero la cogida con mayumi en la oficina a mediodía
lo había dejado hambriento y alicaído
así que en lugar de su porción de sushi
le pidió a wang tong, para recuperarse
el especial "levanta muertos" de pangolín con murciélago
que se zampó junto con dos cervezas
aquello le cayó de puta madre, desde luego:
"esto debería probarlo todo el mundo" pensó
antes de pagar, salir, subir al carro
y arrancar cagando leches a su encuentro con la Historia
.
de regreso a casa al atardecer
justo cuando aparcaba delante de la fonda de wang tong
le entró una llamada al celular
olvida el sushi, wei li
dijo su mujer
y date prisa a llegar que estoy ovulando
wei li recordaría después aquel momento:
el puto cielo plomizo sobre wuhan
la luz amarillenta del farol a un lado de la puerta de entrada a la fonda de wang tong
una mujer cruzando la calle
llevando de la mano a un niño
que cubría su cabeza con un gorrito de estambre azul cosido a mano
recordaría haber revisado en la guantera del coche hasta encontrar la caja de viagra:
vacía, y eso que la había comprado menos de una semana antes
hubiera podido detenerse en una farmacia más adelante
y comprar otra caja y llegar a casa con la pistola bien cargada
pero la cogida con mayumi en la oficina a mediodía
lo había dejado hambriento y alicaído
así que en lugar de su porción de sushi
le pidió a wang tong, para recuperarse
el especial "levanta muertos" de pangolín con murciélago
que se zampó junto con dos cervezas
aquello le cayó de puta madre, desde luego:
"esto debería probarlo todo el mundo" pensó
antes de pagar, salir, subir al carro
y arrancar cagando leches a su encuentro con la Historia
.