José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luz se acostaba en el tejado
no sé qué extraña sensación percibía
la oscuridad de un alma retorcida
trayendo anhelos del pasado.
No sé qué buscabas en mi retina
ni en el iris de mis ojos llorosos,
si el cristalino está lleno de vaho
se me ha roto la iluminación del escenario.
Ando persiguiendo sueños rotos
en un pergamino que guardaba, bajo llave,
en aquel triste baúl desangelado,
buscaba, buscaba y no encontraba.
Los momentos vividos de un alma en vilo
desatando su furia contra lo más alado
de la creación, rompiendo sus cristales
sin saber por qué anhelaba esta perdición.
Le ha tocado vivir en un mundo desfigurado
lleno de riquezas, de odio, maldad y desencanto;
en montes desgastados por vientos huracanados,
páramos yermos porque el agua nos ha abandonado.
Quisiera no ver tanto, no estar ciego de mirar el fracaso,
de mis días de fatigas, cuando el sol aún no se ha levantado,
es la luna la que me mira con carita martirizada,
de ver tanto sufrimiento en mis ojos y mi costado.