Cauce de la desgracia

José Luis Galarza

Poeta que considera el portal su segunda casa

“Por su cara corren chorretes de agua sucia
como si el río se hubiera metido dentro suyo”
Juan Rulfo


Por posesión tenía a este becerro.
Al que bauticé Toño
siempre le acariciaba el lomo negro
como a la noche oscura que me arropa.
Y la fogata fue mi compañía,
sol de juguete… y hamaca amarilla
mientras Toño jugaba con la sombra.
En la puerta la noche más funesta
deja expuestas sus fauces misteriosa.
Chapas vuelan. Pregunto por mi Toño.
Pueblo grita a la orilla… al río hondo.
Chasquean botas en el negro lodo.
El llanto de mujer.
Las plegarias a coro.
No distingo a mi madre
en la cadena hombres y mujeres
con las bolsas de escombros.
Peregrina y gime la corriente
cuando ruegan al cielo.
Plegarias y deseo...
Gentío en la borrasca, lluvia y viento.
El límite borroso
en el río impetuoso.
Desborda el margen la vida sencilla.
Llantos por mi becerro…
Tal vez por Serpentina,
la vaca de mi hermana, que no olvida.
Una pena. Mi padre. La canoa.
Pide perdón con la mirada rota.
Con impotencia dice “estás perdida
tanto como tu hermana”.
Que a tu edad tuvo que salir con hombres.
Gajos secos que caen de mi cuerpo.
Lamento que desgaja.
El fracaso… el entierro.
Nebulosa… y los restos.
Boyando mi becerro.
Cauce de la desgracia.

José Luis Galarza (Calchaquí, Santa Fe, Argentina: 2019)
 
“Por su cara corren chorretes de agua sucia
como si el río se hubiera metido dentro suyo”
Juan Rulfo


Por posesión tenía a este becerro.
Al que bauticé Toño
siempre le acariciaba el lomo negro
como a la noche oscura que me arropa.
Y la fogata fue mi compañía,
sol de juguete… y hamaca amarilla
mientras Toño jugaba con la sombra.
En la puerta la noche más funesta
deja expuestas sus fauces misteriosa.
Chapas vuelan. Pregunto por mi Toño.
Pueblo grita a la orilla… al río hondo.
Chasquean botas en el negro lodo.
El llanto de mujer.
Las plegarias a coro.
No distingo a mi madre
en la cadena hombres y mujeres
con las bolsas de escombros.
Peregrina y gime la corriente
cuando ruegan al cielo.
Plegarias y deseo...
Gentío en la borrasca, lluvia y viento.
El límite borroso
en el río impetuoso.
Desborda el margen la vida sencilla.
Llantos por mi becerro…
Tal vez por Serpentina,
la vaca de mi hermana, que no olvida.
Una pena. Mi padre. La canoa.
Pide perdón con la mirada rota.
Con impotencia dice “estás perdida
tanto como tu hermana”.
Que a tu edad tuvo que salir con hombres.
Gajos secos que caen de mi cuerpo.
Lamento que desgaja.
El fracaso… el entierro.
Nebulosa… y los restos.
Boyando mi becerro.
Cauce de la desgracia.

José Luis Galarza (Calchaquí, Santa Fe, Argentina: 2019)
Letras consecuentes.

Saludos
 

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