Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Te lloro llenarte de besos,
te lloro abrazar tu recuerdo.
Te lloro saltar tu vacío,
te lloro pisar tu suelo.
Te lloro echarte sin más, para luego llorarte de menos,
te lloro que vengas a verme, que aunque llorando, estaré despierto.
Te lloro que seas mi vida, para nunca llorarme muriendo,
te lloro verte a escondidas, te lloro el calor de tu invierno.
Te lloro que seas mi leña, mojada por nuestro fuego,
te lloro aunque seas el frío que me recuerda que te sigo queriendo.
Te lloro cenas a solas, te lloro un nosotros, te lloro un 'te quiero',
te lloro un poder tenerte, aunque llore más de lo que puedo.
Te lloro un para siempre, te lloro un amor eterno.
te lloro un decirte al oído lo que lloro cuando sueño:
llorarte siempre, cada noche, aunque tu, ya estés durmiendo
y pueda llorar contigo, antes de que el sol encienda tu cuerpo.
Y pasar una vida juntos, donde nunca lloremos de viejos,
donde las gotas de luz del cielo, lloren de envidia solo por vernos.
Por encima de las estrellas, llorando en nuestro propio sueño,
porque de tan felices, soñando, soñamos que nos llora el universo,
a un par de palmos bajo los pies, donde un día lloramos y ahora, todo son besos.
te lloro abrazar tu recuerdo.
Te lloro saltar tu vacío,
te lloro pisar tu suelo.
Te lloro echarte sin más, para luego llorarte de menos,
te lloro que vengas a verme, que aunque llorando, estaré despierto.
Te lloro que seas mi vida, para nunca llorarme muriendo,
te lloro verte a escondidas, te lloro el calor de tu invierno.
Te lloro que seas mi leña, mojada por nuestro fuego,
te lloro aunque seas el frío que me recuerda que te sigo queriendo.
Te lloro cenas a solas, te lloro un nosotros, te lloro un 'te quiero',
te lloro un poder tenerte, aunque llore más de lo que puedo.
Te lloro un para siempre, te lloro un amor eterno.
te lloro un decirte al oído lo que lloro cuando sueño:
llorarte siempre, cada noche, aunque tu, ya estés durmiendo
y pueda llorar contigo, antes de que el sol encienda tu cuerpo.
Y pasar una vida juntos, donde nunca lloremos de viejos,
donde las gotas de luz del cielo, lloren de envidia solo por vernos.
Por encima de las estrellas, llorando en nuestro propio sueño,
porque de tan felices, soñando, soñamos que nos llora el universo,
a un par de palmos bajo los pies, donde un día lloramos y ahora, todo son besos.