F. Marcos
F. Marcos
El entorno y las voces
se eclipsaron al momento.
¡Solo tu!
Froto mis ojos
y el sueño persiste.
Cuerpo de mujer
con envoltorio de regalo, de seda
erupcionan vapores sus poros
de menta y canela.
La muñeca de trapo, moldea su cuerpo
dibujando en el aire arabescos,
de juegos sensuales
promesa y sueños.
Esplendida hembra sin espinas
con esqueleto dúctil de flor,
vergüenza de amapola en las mejillas
que acentúa una sonrisa que desarma
en una cara amiga, con ojos matadores
negro zaino, del sur.
Que no diera yo
por abrazar tu cuerpo.
Y, en una comunión pagana
de pasión y amor,
ser tu cielo y tu infierno
compañero de tus juegos
meretriz del sexo opuesto,
tu aurora de las mañanas
la almohada sobre tu lecho.
se eclipsaron al momento.
¡Solo tu!
Froto mis ojos
y el sueño persiste.
Cuerpo de mujer
con envoltorio de regalo, de seda
erupcionan vapores sus poros
de menta y canela.
La muñeca de trapo, moldea su cuerpo
dibujando en el aire arabescos,
de juegos sensuales
promesa y sueños.
Esplendida hembra sin espinas
con esqueleto dúctil de flor,
vergüenza de amapola en las mejillas
que acentúa una sonrisa que desarma
en una cara amiga, con ojos matadores
negro zaino, del sur.
Que no diera yo
por abrazar tu cuerpo.
Y, en una comunión pagana
de pasión y amor,
ser tu cielo y tu infierno
compañero de tus juegos
meretriz del sexo opuesto,
tu aurora de las mañanas
la almohada sobre tu lecho.