Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Me abrazo a cada todo de casi todas mis despedidas
y arrodillando la espalda a cada pedazo de algún adiós,
me agacho con la cabeza alta, me empujo las pupilas,
me regalo un toque de agua en los labios y vuelvo a respirar su olor.
Me revuelvo entre sus huellas, en vasos de nieve herida,
me invito a un "que tomamos" y sólo, me emborracho solo yo.
Me deshago los recuerdos entre cantar mal y llorar alguna risa,
cabalgo descalzo en la torpeza y al llegar al espejo, descubro mi peor versión.
Me acuesto para olvidar y el mundo, gira, gira y gira,
alrededor de una nube de nicotina, recuerdos y dolor.
Me martilleo la cabeza con el respirar de cuando ella dormía
entre la piel de mi piel izquierda y el acantilado del colchón.
Sueño, quizás sí, o quizás solo es un sueño que como siempre se olvida,
al arrastrar mi primer café sin azúcar manchando el edredón.
Respiro hondo, entre el derecho inmóvil de mi cuerpo que ya casi no respira
y el tiempo que me falta para escupir el aire que queda y decorarlo de un adiós.
Un "te espero en otra fiesta", escrito en la tostada con dedos de mantequilla,
"te espero cuando volvamos" y tu mundo, sea un yo algo mejor,
"Te espero a que me esperes", cuando a tí, también se te acaben los días
y algún día, de la mano, volvamos a este mundo para abrazar lo que se nos perdió de amor.
y arrodillando la espalda a cada pedazo de algún adiós,
me agacho con la cabeza alta, me empujo las pupilas,
me regalo un toque de agua en los labios y vuelvo a respirar su olor.
Me revuelvo entre sus huellas, en vasos de nieve herida,
me invito a un "que tomamos" y sólo, me emborracho solo yo.
Me deshago los recuerdos entre cantar mal y llorar alguna risa,
cabalgo descalzo en la torpeza y al llegar al espejo, descubro mi peor versión.
Me acuesto para olvidar y el mundo, gira, gira y gira,
alrededor de una nube de nicotina, recuerdos y dolor.
Me martilleo la cabeza con el respirar de cuando ella dormía
entre la piel de mi piel izquierda y el acantilado del colchón.
Sueño, quizás sí, o quizás solo es un sueño que como siempre se olvida,
al arrastrar mi primer café sin azúcar manchando el edredón.
Respiro hondo, entre el derecho inmóvil de mi cuerpo que ya casi no respira
y el tiempo que me falta para escupir el aire que queda y decorarlo de un adiós.
Un "te espero en otra fiesta", escrito en la tostada con dedos de mantequilla,
"te espero cuando volvamos" y tu mundo, sea un yo algo mejor,
"Te espero a que me esperes", cuando a tí, también se te acaben los días
y algún día, de la mano, volvamos a este mundo para abrazar lo que se nos perdió de amor.