José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Colmena de fresca miel, aleteando sus moradoras
como el humo se retuerce en el cielo al salir
por el negro agujero.
Soy el bienaventurado, el ganador de la batalla,
brazos de hiedra, tentáculos como pinzas,
adormidera cuando me acaricias como las abejas
acarician a las rosas.
La desnudez ebria de tus labios, se posa en mis pestañas
aleteo de aves, tierra silenciosa, herida sanando
ilusión y vértigo cuando penetro en tus ojos profundos
riqueza de diamante bruto, luceros que sobreviven
a la muerte, rocío derramándose lentamente
de placer sublime.
Derrapo por tu vientre como un tobogán en un parque,
savia de sangre que me recorre, como la brisa marina
recorre las costas onduladas de tu cuerpo, arena mojada,
errante en la noche, torbellino de luz mirando al cielo,
el sexo levita entre las gaviotas y la espuma.
Galope de yegua, mi alma perturbas con tu sutileza
tus cabellos al aire, abanicos de colores sumidos
en huracanes furiosos, tu alma , amor mío
sin sed y sin brío se duerme junto a mi muslo.
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