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Amor 89 : El acto de amar

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa

Te veo y me enamoro al instante,
esa atracción vital, tierna y constante,
llena de fuego, pasión que quema,
como el infierno en su llama extrema.

En cada mirada se forja un lazo,
entre pensamientos de amor y deseo
nos perdemos, en un mundo soñado,
anhelante, lleno de fantasías.

El roce, la sensibilidad,
la suavidad, erizada la piel;
son desfiladeros de hormigas
recorriéndote el cuerpo,
la excitación del momento.

El abrazo, seguridad, conexión,
ser simbiosis, como las piedras
con el torrente que las recorre.

El beso, algodón aromatizado,
secreciones compartidas,
lenguas atornilladas
como un acordeón
con un bandoneón en un tango,
excitación.

En el jardín de pasiones secretas,
fluye como la vaselina la esencia,
el don divino;
entre lavas volcánicas y susurros,
gemidos que despiertan los muros.

Sudores danzan en la noche oscura,
locura y deseo al ritmo de bachata,
ardiente danza,
arpegios en el corazón, esperanza.

Entre pétalos y espinas se entrelazan,
donde los sueños se vuelven fuego.

En el mar de tus deseos navegando,
el barco penetra en tu puerto anhelado,
suena la sirena, se abren las compuertas,
amor brotando, esencia pura.

Complicidad en la compenetración,
naufragio de pasión en cada beso,
clímax que nos lleva al universo,
subiendo el Everest de la emoción.

Momento inenarrable de placer,
subir al cielo juntos, un gran don,
es ver a Dios en nuestro corazón,
unidos en un éxtasis supremo.

Es la unión de un alma y cuerpo,
un viaje hacia lo eterno,
en la cima del mundo, tú y yo.

En un rincón solitario me encuentro,
ella aún en mi mente sin cesar.
Enredado en su amor, me pierdo,

Un pendejo, un corazón roto de palpitación,
anhelando su amor, sin poderlo tener
porque él, aniquilado está en la esquina del ring,
deshecho en la partitura del amor
 

Te veo y me enamoro al instante,
esa atracción vital, tierna y constante,
llena de fuego, pasión que quema,
como el infierno en su llama extrema.

En cada mirada se forja un lazo,
entre pensamientos de amor y deseo
nos perdemos, en un mundo soñado,
anhelante, lleno de fantasías.

El roce, la sensibilidad,
la suavidad, erizada la piel;
son desfiladeros de hormigas
recorriéndote el cuerpo,
la excitación del momento.

El abrazo, seguridad, conexión,
ser simbiosis, como las piedras
con el torrente que las recorre.

El beso, algodón aromatizado,
secreciones compartidas,
lenguas atornilladas
como un acordeón
con un bandoneón en un tango,
excitación.

En el jardín de pasiones secretas,
fluye como la vaselina la esencia,
el don divino;
entre lavas volcánicas y susurros,
gemidos que despiertan los muros.

Sudores danzan en la noche oscura,
locura y deseo al ritmo de bachata,
ardiente danza,
arpegios en el corazón, esperanza.

Entre pétalos y espinas se entrelazan,
donde los sueños se vuelven fuego.

En el mar de tus deseos navegando,
el barco penetra en tu puerto anhelado,
suena la sirena, se abren las compuertas,
amor brotando, esencia pura.

Complicidad en la compenetración,
naufragio de pasión en cada beso,
clímax que nos lleva al universo,
subiendo el Everest de la emoción.

Momento inenarrable de placer,
subir al cielo juntos, un gran don,
es ver a Dios en nuestro corazón,
unidos en un éxtasis supremo.

Es la unión de un alma y cuerpo,
un viaje hacia lo eterno,
en la cima del mundo, tú y yo.

En un rincón solitario me encuentro,
ella aún en mi mente sin cesar.
Enredado en su amor, me pierdo,

Un pendejo, un corazón roto de palpitación,
anhelando su amor, sin poderlo tener
porque él, aniquilado está en la esquina del ring,
deshecho en la partitura del amor
Amor a primera vista más bien diría yo.
Que hace que su corazón palpite al escribir estas líneas.

Un abrazo fuerte.
 

Te veo y me enamoro al instante,
esa atracción vital, tierna y constante,
llena de fuego, pasión que quema,
como el infierno en su llama extrema.

En cada mirada se forja un lazo,
entre pensamientos de amor y deseo
nos perdemos, en un mundo soñado,
anhelante, lleno de fantasías.

El roce, la sensibilidad,
la suavidad, erizada la piel;
son desfiladeros de hormigas
recorriéndote el cuerpo,
la excitación del momento.

El abrazo, seguridad, conexión,
ser simbiosis, como las piedras
con el torrente que las recorre.

El beso, algodón aromatizado,
secreciones compartidas,
lenguas atornilladas
como un acordeón
con un bandoneón en un tango,
excitación.

En el jardín de pasiones secretas,
fluye como la vaselina la esencia,
el don divino;
entre lavas volcánicas y susurros,
gemidos que despiertan los muros.

Sudores danzan en la noche oscura,
locura y deseo al ritmo de bachata,
ardiente danza,
arpegios en el corazón, esperanza.

Entre pétalos y espinas se entrelazan,
donde los sueños se vuelven fuego.

En el mar de tus deseos navegando,
el barco penetra en tu puerto anhelado,
suena la sirena, se abren las compuertas,
amor brotando, esencia pura.

Complicidad en la compenetración,
naufragio de pasión en cada beso,
clímax que nos lleva al universo,
subiendo el Everest de la emoción.

Momento inenarrable de placer,
subir al cielo juntos, un gran don,
es ver a Dios en nuestro corazón,
unidos en un éxtasis supremo.

Es la unión de un alma y cuerpo,
un viaje hacia lo eterno,
en la cima del mundo, tú y yo.

En un rincón solitario me encuentro,
ella aún en mi mente sin cesar.
Enredado en su amor, me pierdo,

Un pendejo, un corazón roto de palpitación,
anhelando su amor, sin poderlo tener
porque él, aniquilado está en la esquina del ring,
deshecho en la partitura del amor

Amigo José, que grato es detenerse en tus versos y sumergirse en ellos para vivir cada una de sus estrofas.
Un fuerte abrazo.
 
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