F. Marcos
F. Marcos
Con la espalda apoyada
sobre la húmeda hierba
observo el limpio cielo,
quien con su azul turquesa de fondo
y ese gris nebuloso
que marca la lejanía,
bien pudiera ser la cara
de ese alma, tuya o mia,
que nadia a visto
y todos cremos tener.
Y, puestos a creer o, imaginar al menos
pienso que, esas nubes
de figuras caprichosas
que se mueven con el viento,
son las distintas fase
o, puntuales momentos
de nuestra azarosa vida.
Y al igual que esas nubes
de algodón blanco y suave,
se agrupan o descomponen
se entrecorta o se alinean,
nuestra vida miserable
se torna a veces hermosa,
cambiando el llanto por risa
el pesar por esperanza
el viento por suave brisa,
dibujando una sonrisa
en mi alma acongojada,
al ver que la negra noche
lentamente se disipa
con la cálida del alba.
sobre la húmeda hierba
observo el limpio cielo,
quien con su azul turquesa de fondo
y ese gris nebuloso
que marca la lejanía,
bien pudiera ser la cara
de ese alma, tuya o mia,
que nadia a visto
y todos cremos tener.
Y, puestos a creer o, imaginar al menos
pienso que, esas nubes
de figuras caprichosas
que se mueven con el viento,
son las distintas fase
o, puntuales momentos
de nuestra azarosa vida.
Y al igual que esas nubes
de algodón blanco y suave,
se agrupan o descomponen
se entrecorta o se alinean,
nuestra vida miserable
se torna a veces hermosa,
cambiando el llanto por risa
el pesar por esperanza
el viento por suave brisa,
dibujando una sonrisa
en mi alma acongojada,
al ver que la negra noche
lentamente se disipa
con la cálida del alba.