coral
Una dama muy querida en esta casa.
Soledad profunda
¿Cómo me enredé en tus ojos?
¡y me hundí en el infinito
de tu mirar campesino!
¡y me hundí en el infinito
de tu mirar campesino!
Huir quise del citadino
dizque porque era muy remilgado
y muy fino,
que no era de noble corazón
para que fuera mi fiel marido.
dizque porque era muy remilgado
y muy fino,
que no era de noble corazón
para que fuera mi fiel marido.
Tus labios eran sonrientes,
palidez en tu lindo rostro
y tus cabellos rojizos;
me perdi en tu mirar,
en el centro de tus pupilas.
palidez en tu lindo rostro
y tus cabellos rojizos;
me perdi en tu mirar,
en el centro de tus pupilas.
Te entregue desde el mismo momento
mi vida y mi alma de niña
y comencé a suspirar
sintiéndome la más bonita.
mi vida y mi alma de niña
y comencé a suspirar
sintiéndome la más bonita.
Me fuí de blanco al altar
cogida de tus tibias manos
un ramito de azahar y el sí...
que no fue obligado...
cogida de tus tibias manos
un ramito de azahar y el sí...
que no fue obligado...
Hoy lloran los campanarios
pues estamos separados
aquel vestido de blanco...
de soledad se encumbra enlutado
y en mi corazón un altar,
donde guardo nuestro pasado.
pues estamos separados
aquel vestido de blanco...
de soledad se encumbra enlutado
y en mi corazón un altar,
donde guardo nuestro pasado.
Prudencia arenas
Coral
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