Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ti que te desnudan los caballeros,
que nunca viste oscuridad a media luz,
quiero que sepas que mis besos son sinceros
y que nunca juego cama a cara o cruz.
En esta vieja mansión de calaveras
donde habitan los amores que se mueren,
tienen licencia de optimismo las libélulas
y nunca gritan “muerte” al que lo quieren.
La sociedad con Lucifer la disolvimos
el día en que no pude besar más
a las piernas que provocan mis abismos
y que sueño que me van a alcoholizar.
En las mazmorras hay tres presos
cada cual, con su goce de salario,
entre tu cama, mi vagón de los excesos
y tu pecho que es conmigo, solidario.
Si vas a pecar a disgusto, mejor abstente,
si estás conmigo, ven, invítame a cenar,
fui de confeso y hoy de penitente
quiero tu boca, para ponerla a bailar.
Empeñada, tengo una patrulla para ofrecerte
a cambio de la divina libertad,
mi mansión de calaveras y un trébol de la suerte
que envejeció antes de su segunda edad.
que nunca viste oscuridad a media luz,
quiero que sepas que mis besos son sinceros
y que nunca juego cama a cara o cruz.
En esta vieja mansión de calaveras
donde habitan los amores que se mueren,
tienen licencia de optimismo las libélulas
y nunca gritan “muerte” al que lo quieren.
La sociedad con Lucifer la disolvimos
el día en que no pude besar más
a las piernas que provocan mis abismos
y que sueño que me van a alcoholizar.
En las mazmorras hay tres presos
cada cual, con su goce de salario,
entre tu cama, mi vagón de los excesos
y tu pecho que es conmigo, solidario.
Si vas a pecar a disgusto, mejor abstente,
si estás conmigo, ven, invítame a cenar,
fui de confeso y hoy de penitente
quiero tu boca, para ponerla a bailar.
Empeñada, tengo una patrulla para ofrecerte
a cambio de la divina libertad,
mi mansión de calaveras y un trébol de la suerte
que envejeció antes de su segunda edad.