Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Los sueños también supieron aprender a llorar
la noche de sol menguante en que me encerraste un beso.
Tu espalda contra mirada, tu cuerpo sin más mi piel,
el horizonte escupiendo luz y tu sombra, de recuerdos.
Las lágrimas sin viento, los gritos con sal en la miel
del poco casi ningún carmín que se quedó a vivir en mi cuello,
de cuando me pintaste un "sí" y como un tonto, te supe querer,
entre un pasado que no existió y un futuro que murió de lejos.
Pero hoy no son sueños sino lluvia la que se deja caer
del séptimo cielo de una nube con carretera hacia el infierno.
Mis manos al volante, mis rodillas temblándole a mis pies,
ciento veinte, ciento ochenta. Una curva más y ya, sin frenos.
Como quién pasa la vida, la vida me adelantó sin dejarse ver,
entre el hollín de un camión sin rumbo y el final de dejar de estar viviendo.
"Feliz cumpleaños". "Siempre te quise", "nos veremos otra vez,
en la esquina que nunca doblaste de camino a cumplir mis sueños".
la noche de sol menguante en que me encerraste un beso.
Tu espalda contra mirada, tu cuerpo sin más mi piel,
el horizonte escupiendo luz y tu sombra, de recuerdos.
Las lágrimas sin viento, los gritos con sal en la miel
del poco casi ningún carmín que se quedó a vivir en mi cuello,
de cuando me pintaste un "sí" y como un tonto, te supe querer,
entre un pasado que no existió y un futuro que murió de lejos.
Pero hoy no son sueños sino lluvia la que se deja caer
del séptimo cielo de una nube con carretera hacia el infierno.
Mis manos al volante, mis rodillas temblándole a mis pies,
ciento veinte, ciento ochenta. Una curva más y ya, sin frenos.
Como quién pasa la vida, la vida me adelantó sin dejarse ver,
entre el hollín de un camión sin rumbo y el final de dejar de estar viviendo.
"Feliz cumpleaños". "Siempre te quise", "nos veremos otra vez,
en la esquina que nunca doblaste de camino a cumplir mis sueños".