IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Como la vista dista de complejidades
pero, aún condenada al aprecio,
es simple y perfecta para el afortunado,
como la huida del oído
que se percibe entre los ecos,
entre los templos del recuerdo,
como el tiempo en la muñeca,
o el nudo en la garganta,
el destino solo se encuentra sintiéndolo,
así como la pluma escribe
y la hoja otorga,
la poesía vive en fantasía de ideas,
así como la vida muere
y la muerte vive,
el cuestionamiento miente,
solo si nos mentimos por verdades ajenas,
¿verdades son las que irrumpen,
o las que rompen la consciencia?,
quisiera la calma ser inicio y no finitud,
quisiera la cima ser cielo
y el infierno solo caída,
quisiera el ciego ser sordo,
y tus manos, vida mía,
quisieras querer queriendo asumir,
que todo fluye y se aleja,
que todo es sombra de luz,
y luz de ilusión,
que todo se percibe,
más no sabemos si al final
los segundos se tocarán,
si el rezo del último aliento muerto
aún en la boca de la madre
se hace presente una vez más,
como el dolor que muta
y hace nido en el futuro,
quisiéramos vivir del olvido,
si el recuerdo lastima,
si las razones son trampas,
quisiéramos vivir eternamente
en el regazo de la muerte,
soñando sin un fin,
en soledad,
omitiendo toda lastimosa manera,
de sentirnos, de cambiar,
falacias
que vuelven mortal a cualquier dios,
el amor,
se retuerce lejano,
apartado de mi completa indiferencia,
y aún se busca en sus dados,
y te busco, corazón.
pero, aún condenada al aprecio,
es simple y perfecta para el afortunado,
como la huida del oído
que se percibe entre los ecos,
entre los templos del recuerdo,
como el tiempo en la muñeca,
o el nudo en la garganta,
el destino solo se encuentra sintiéndolo,
así como la pluma escribe
y la hoja otorga,
la poesía vive en fantasía de ideas,
así como la vida muere
y la muerte vive,
el cuestionamiento miente,
solo si nos mentimos por verdades ajenas,
¿verdades son las que irrumpen,
o las que rompen la consciencia?,
quisiera la calma ser inicio y no finitud,
quisiera la cima ser cielo
y el infierno solo caída,
quisiera el ciego ser sordo,
y tus manos, vida mía,
quisieras querer queriendo asumir,
que todo fluye y se aleja,
que todo es sombra de luz,
y luz de ilusión,
que todo se percibe,
más no sabemos si al final
los segundos se tocarán,
si el rezo del último aliento muerto
aún en la boca de la madre
se hace presente una vez más,
como el dolor que muta
y hace nido en el futuro,
quisiéramos vivir del olvido,
si el recuerdo lastima,
si las razones son trampas,
quisiéramos vivir eternamente
en el regazo de la muerte,
soñando sin un fin,
en soledad,
omitiendo toda lastimosa manera,
de sentirnos, de cambiar,
falacias
que vuelven mortal a cualquier dios,
el amor,
se retuerce lejano,
apartado de mi completa indiferencia,
y aún se busca en sus dados,
y te busco, corazón.