José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por la vereda venía,
yo la vi pasar,
con sus cántaros en la cadera
y los reflejos del sol al pasar.
Su paso era firme y sereno,
como la brisa en el mar,
sus ojos brillaban con un misterio,
que me invitaba a soñar.
Llevaba la carga con gracia,
como si fuera un baile ancestral,
su figura en la distancia
era un cuadro celestial.
En su andar llevaba la historia
de un pueblo lleno de amor,
cargando la vida en sus manos
con dignidad y fervor.
Así pasó por mi vida
como un sueño fugaz,
dejando en mi alma prendida
la esencia de su paz.
Por la vereda se alejó,
pero en mi mente quedará,
la imagen de aquella mujer
que al sol supo encantar.