IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Haz como la luna, brillante, cantarina,
que aún entre tiempos mundanos
se duerme en compañía,
haz como la sombra, fiel, confiada,
que aún entre infortunios y dagas,
a ella
la oscuridad no la apaga,
haz como la vida, tenue, feroz, sentida,
que aún ascendiendo
hacia la cima más alta,
observando su declive
profundo y lacerante,
la caída nunca la podrá matar del todo,
observa como las hojas, frágiles, destinadas,
que aún obedeciendo a la gravedad,
la edad las vuelve sabias,
tanto,
que cada una cae en el lugar indicado,
vive como la muerte, voraz, inmortal,
que siempre se perdona a sí misma,
que siempre se observa fría
para inmortalizar su apariencia,
para esparcir su fe,
y es que
nuestras cuencas
dicen más que nuestras manos,
expresan tedios y anocheceres,
edades de ventanas álmicas,
verdades de mentiras quebradas,
haz como el tiempo,
que si se imagina
nunca muere.
que aún entre tiempos mundanos
se duerme en compañía,
haz como la sombra, fiel, confiada,
que aún entre infortunios y dagas,
a ella
la oscuridad no la apaga,
haz como la vida, tenue, feroz, sentida,
que aún ascendiendo
hacia la cima más alta,
observando su declive
profundo y lacerante,
la caída nunca la podrá matar del todo,
observa como las hojas, frágiles, destinadas,
que aún obedeciendo a la gravedad,
la edad las vuelve sabias,
tanto,
que cada una cae en el lugar indicado,
vive como la muerte, voraz, inmortal,
que siempre se perdona a sí misma,
que siempre se observa fría
para inmortalizar su apariencia,
para esparcir su fe,
y es que
nuestras cuencas
dicen más que nuestras manos,
expresan tedios y anocheceres,
edades de ventanas álmicas,
verdades de mentiras quebradas,
haz como el tiempo,
que si se imagina
nunca muere.