José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el vaivén del tiempo, mi corazón palpita,
te honra y te contempla cuando todo oscurece,
y en ti encuentra un regalo que resplandece
como la aurora,
entonces la tristeza se evapora.
Tu mirada es la luz que disipa la sombra,
como un hechizo que cura mi herida abierta,
en tus brazos el dolor se convierte en alerta,
un beso tuyo desvanece la nostalgia que me nombra.
Eres mi faro en noches de tormenta y frío,
tu presencia ilumina mi camino incierto,
en tu amor hallé un tesoro tan cierto,
que calma mi alma y alegra el hastío.
En cada latido palpita tu nombre y tu esencia,
mi corazón agitado encuentra paz a tu lado,
contigo el tiempo cobra un nuevo sentido dorado,
eres bendición, eres luz, eres mi presencia.
En el cielo azul, mi mente se pierde,
recordando momentos que el tiempo hiere.
Nubes que susurran historias de humanos,
y en mi alma crece la nostalgia de tus manos.
te honra y te contempla cuando todo oscurece,
y en ti encuentra un regalo que resplandece
como la aurora,
entonces la tristeza se evapora.
Tu mirada es la luz que disipa la sombra,
como un hechizo que cura mi herida abierta,
en tus brazos el dolor se convierte en alerta,
un beso tuyo desvanece la nostalgia que me nombra.
Eres mi faro en noches de tormenta y frío,
tu presencia ilumina mi camino incierto,
en tu amor hallé un tesoro tan cierto,
que calma mi alma y alegra el hastío.
En cada latido palpita tu nombre y tu esencia,
mi corazón agitado encuentra paz a tu lado,
contigo el tiempo cobra un nuevo sentido dorado,
eres bendición, eres luz, eres mi presencia.
En el cielo azul, mi mente se pierde,
recordando momentos que el tiempo hiere.
Nubes que susurran historias de humanos,
y en mi alma crece la nostalgia de tus manos.