Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Vivo en cada hoja que cae del árbol,
en el susurro tenue del viento al amanecer,
en el murmullo del río que canta historias
de tiempos pasados y amores olvidados.
Vivo en la mirada intensa de tus ojos,
en el latido ardiente de tus deseos,
en cada caricia que navega por tu piel,
en cada suspiro que me devuelves en la noche.
Vivo en el aroma de la tierra mojada,
en el abrazo cálido del sol de verano,
en la danza eterna de las estrellas
que iluminan nuestros sueños compartidos.
Vivo en cada palabra que no se dice,
en cada silencio que lo explica todo,
en el espacio sagrado entre tú y yo
donde florece la verdad de nuestro ser.
Vivo en la certeza de tu amor sincero,
en la fragilidad de nuestra existencia,
en la eternidad de un beso robado,
en la promesa de un mañana juntos.
Vivo, porque en ti he encontrado la vida,
la razón de ser, el poema perfecto,
la melodía que resuena en mi alma,
la inspiración que me hace eterno.
en el susurro tenue del viento al amanecer,
en el murmullo del río que canta historias
de tiempos pasados y amores olvidados.
Vivo en la mirada intensa de tus ojos,
en el latido ardiente de tus deseos,
en cada caricia que navega por tu piel,
en cada suspiro que me devuelves en la noche.
Vivo en el aroma de la tierra mojada,
en el abrazo cálido del sol de verano,
en la danza eterna de las estrellas
que iluminan nuestros sueños compartidos.
Vivo en cada palabra que no se dice,
en cada silencio que lo explica todo,
en el espacio sagrado entre tú y yo
donde florece la verdad de nuestro ser.
Vivo en la certeza de tu amor sincero,
en la fragilidad de nuestra existencia,
en la eternidad de un beso robado,
en la promesa de un mañana juntos.
Vivo, porque en ti he encontrado la vida,
la razón de ser, el poema perfecto,
la melodía que resuena en mi alma,
la inspiración que me hace eterno.