En tus manos

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
El tiempo es tan extraño,
como el ave que canta risueña,
aún en la peor soledad, sueña,
con una compañía que ha de recordar,

el tiempo florece aún entre la oscuridad,
contando en el vacío,
fluyendo, sin espacio que vislumbrar,

el tiempo estira su cuerpo,
entre caudales de gravedad,
rompiendo los límites del espacio,
alcanzando su lumínica voluntad,

el tiempo en el milagro,
florece como un imposible,
como el hombre convirtiéndose en dios,
como el orbe convirtiéndose en sol,
como el fuego incinerando como frío,
como la llorada emoción
entre lagrimas, congelada,
como luna, como mar,
como invierno,

el tiempo no engaña,
si se lo lee atento,
aunque su tempo sea abstracto,
aunque algún latido sea exacto,

más exacto será el final,
aún entre aspiraciones y palabras,
que nunca se dirán,
como la exactitud del mudo,
que siente a flor de piel la mentira,

como exótica sincronía,
erótica sintonía,
como tus pies, causantes,
vida mía,

aún el tiempo no entiende de deseos,
del querer humano,

el tiempo obedece al viento,
tanto, que la vida se busca,
en cada brisa de esperanza,

el tiempo carece de justicia,
y dios todavía la busca,
como creación la adoramos,
aún sin saber su procedencia,
su inicio, su raíz,

el tiempo morirá de igual manera,
cuando no se lo cuente más,
cuando toda consciencia deje su existir,

el tiempo se quiebra,
cuando el caos puede más que la muerte,

y se quiebra como luz,
y como oscuridad,

como la tempestad maldita,
que ha de acabar,
que ha de morir, una vez más,

en las manos de la vida.
 
El tiempo es tan extraño,
como el ave que canta risueña,
aún en la peor soledad, sueña,
con una compañía que ha de recordar,

el tiempo florece aún entre la oscuridad,
contando en el vacío,
fluyendo, sin espacio que vislumbrar,

el tiempo estira su cuerpo,
entre caudales de gravedad,
rompiendo los límites del espacio,
alcanzando su lumínica voluntad,

el tiempo en el milagro,
florece como un imposible,
como el hombre convirtiéndose en dios,
como el orbe convirtiéndose en sol,
como el fuego incinerando como frío,
como la llorada emoción
entre lagrimas, congelada,
como luna, como mar,
como invierno,

el tiempo no engaña,
si se lo lee atento,
aunque su tempo sea abstracto,
aunque algún latido sea exacto,

más exacto será el final,
aún entre aspiraciones y palabras,
que nunca se dirán,
como la exactitud del mudo,
que siente a flor de piel la mentira,

como exótica sincronía,
erótica sintonía,
como tus pies, causantes,
vida mía,

aún el tiempo no entiende de deseos,
del querer humano,

el tiempo obedece al viento,
tanto, que la vida se busca,
en cada brisa de esperanza,

el tiempo carece de justicia,
y dios todavía la busca,
como creación la adoramos,
aún sin saber su procedencia,
su inicio, su raíz,

el tiempo morirá de igual manera,
cuando no se lo cuente más,
cuando toda consciencia deje su existir,

el tiempo se quiebra,
cuando el caos puede más que la muerte,

y se quiebra como luz,
y como oscuridad,

como la tempestad maldita,
que ha de acabar,
que ha de morir, una vez más,

en las manos de la vida.
El tiempo, muy preciado.
Letras profundas IgnotaIlusión.

Saludos
 

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