A veces reía de aquellos varones
que morían de amor en los relatos,
me parecían absurdos y insensatos,
ridículos en sus grandes pasiones.
Pasaron los años, y tras sexo vacío
y amores fallidos, hallé a una mujer,
que amé sin razones que pudiera entender,
ni por su belleza ni por su rocío.
No por su ingenio, ni por su risa clara,
la amaba sin saber siquiera el porqué,
pero cruel destino me mostró que
no me responde, su amor se declara.
No responde a mis historias en Instagram,
ni un "me gusta" llega de sus manos,
y aunque siento en sus ojos esos granos
de amor, quizás solo lo invento, es mi mal.
Soy hombre que no llora por la muerte,
ni por el dolor, ni por la oscuridad,
nunca lloré hasta esta cruda verdad,
de saber que otro tendrá esa suerte.
No temo al fin de mis días venideros,
pero temo volver a enamorarme así,
con esta pasión que arde solo en mí,
que quema mi alma y mis senderos.
Siento que me mira, pero es mi engaño,
seguramente, solo un sueño vano,
ella hará su vida con otro humano,
y mi corazón quedará en desengaño.
No le temo a nada, ni a la sombra fría,
mas temí, al saber que nunca sería mía,
el dolor me consume, sin tregua ni día,
y temo volver a amar con tal agonía.
que morían de amor en los relatos,
me parecían absurdos y insensatos,
ridículos en sus grandes pasiones.
Pasaron los años, y tras sexo vacío
y amores fallidos, hallé a una mujer,
que amé sin razones que pudiera entender,
ni por su belleza ni por su rocío.
No por su ingenio, ni por su risa clara,
la amaba sin saber siquiera el porqué,
pero cruel destino me mostró que
no me responde, su amor se declara.
No responde a mis historias en Instagram,
ni un "me gusta" llega de sus manos,
y aunque siento en sus ojos esos granos
de amor, quizás solo lo invento, es mi mal.
Soy hombre que no llora por la muerte,
ni por el dolor, ni por la oscuridad,
nunca lloré hasta esta cruda verdad,
de saber que otro tendrá esa suerte.
No temo al fin de mis días venideros,
pero temo volver a enamorarme así,
con esta pasión que arde solo en mí,
que quema mi alma y mis senderos.
Siento que me mira, pero es mi engaño,
seguramente, solo un sueño vano,
ella hará su vida con otro humano,
y mi corazón quedará en desengaño.
No le temo a nada, ni a la sombra fría,
mas temí, al saber que nunca sería mía,
el dolor me consume, sin tregua ni día,
y temo volver a amar con tal agonía.