coral
Una dama muy querida en esta casa.
Con agujas endebles
En el ocaso de nuestros sueños
tejidos con agujas endebles
bordando el olvido
sobre terciopelos de luto
caídos sobre el asfalto
donde quedan ya cansados
nuestros pasos arrastrando,
lo que queda del final de un pasado.
Y me impulsa una quimera
rota en mil pedazos, desperdiciando
las polvorientas arenas,
de un reloj sin vuelta,
porque la dicha fue por un instante
y se volvió pasajera.
¡Ay! marchitas rosas muertas,
porque de puros afanes
se olvidó abonar la tierra
y nada queda porque todo ya
quedó como en las estepas muertas
y la pena sólo es pena cuando
el amor se nos aleja sin dejar siquiera
briznas de lo que fue meramente
una quimera de unos brazos
que algún día me sostuvieran
y en escribir mis tristezas
simplemente soy experta
como experta, soy en debatirme
entre mis penas.
Prudencia arenas
Coral