IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Corazón desertor,
ardor de miles,
invisibles para muchos,
las cuerdas de cada corazón,
las ventanas del alma,
siempre abiertas,
para el que ose adentrarse,
y se sueña admirable,
aquella vida perfecta,
de la que todo hombre alardea,
en la que todos caen, rendidos a sus pies,
como dama astral,
se imagina a esa mujer
ensoñada por astros,
ensoñada con tiempo eterno,
con deducción exótica,
erótica manera de amar sintiendo,
los sueños,
son sueños únicos, y a veces compartidos,
los dueños,
son las mentes que los sueñan,
las que viven con consciencia,
sueño nunca fue, es, ni será,
cuando no se piensa ni se siente,
cuando la vida no lo necesita,
cuando no hay huida que construya,
cuando la destrucción
es pozo de lamentos,
en ese caso,
la vida es muerte.
ardor de miles,
invisibles para muchos,
las cuerdas de cada corazón,
las ventanas del alma,
siempre abiertas,
para el que ose adentrarse,
y se sueña admirable,
aquella vida perfecta,
de la que todo hombre alardea,
en la que todos caen, rendidos a sus pies,
como dama astral,
se imagina a esa mujer
ensoñada por astros,
ensoñada con tiempo eterno,
con deducción exótica,
erótica manera de amar sintiendo,
los sueños,
son sueños únicos, y a veces compartidos,
los dueños,
son las mentes que los sueñan,
las que viven con consciencia,
sueño nunca fue, es, ni será,
cuando no se piensa ni se siente,
cuando la vida no lo necesita,
cuando no hay huida que construya,
cuando la destrucción
es pozo de lamentos,
en ese caso,
la vida es muerte.