En mis brazos

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Mecenas
En mis brazos,
tu pequeño cuerpo descansa,
una fragancia nueva, pura,
el aliento fresco de la vida.

Tus ojos, dos luceros tímidos,
exploran este mundo extraño,
y yo, asombrado, te miro,
como quien contempla un milagro.

Eras un susurro en la noche,
un sueño apenas murmurado,
y ahora, en la realidad de mis brazos,
eres toda mi esperanza, mi futuro.

Tu piel, suave como pétalo,
guarda la calidez de mi corazón,
y en cada latido que compartimos,
siento el pulso eterno del amor.

El mundo afuera sigue su curso,
pero aquí, en este instante,
el tiempo se detiene,
y solo existimos tú y yo.

Eres la promesa cumplida,
la canción que no sabía que ansiaba,
y en el silencio de la madrugada,
mi alma se encuentra contigo.

Pequeña mía, recién llegada,
en tus ojos veo el reflejo
de todo lo que puedo ser,
de todo lo que deseo proteger.

En mis brazos, te arrullo,
te cuento secretos de mi alma,
y te prometo, mi niña,
que siempre seré tu refugio.

Porque en tu llegada,
has transformado mi vida,
y cada día contigo
es un verso nuevo en mi corazón.
 
En mis brazos,
tu pequeño cuerpo descansa,
una fragancia nueva, pura,
el aliento fresco de la vida.

Tus ojos, dos luceros tímidos,
exploran este mundo extraño,
y yo, asombrado, te miro,
como quien contempla un milagro.

Eras un susurro en la noche,
un sueño apenas murmurado,
y ahora, en la realidad de mis brazos,
eres toda mi esperanza, mi futuro.

Tu piel, suave como pétalo,
guarda la calidez de mi corazón,
y en cada latido que compartimos,
siento el pulso eterno del amor.

El mundo afuera sigue su curso,
pero aquí, en este instante,
el tiempo se detiene,
y solo existimos tú y yo.

Eres la promesa cumplida,
la canción que no sabía que ansiaba,
y en el silencio de la madrugada,
mi alma se encuentra contigo.

Pequeña mía, recién llegada,
en tus ojos veo el reflejo
de todo lo que puedo ser,
de todo lo que deseo proteger.

En mis brazos, te arrullo,
te cuento secretos de mi alma,
y te prometo, mi niña,
que siempre seré tu refugio.

Porque en tu llegada,
has transformado mi vida,
y cada día contigo
es un verso nuevo en mi corazón.

La llegada de un hijo lo trasforma todo amigo Anibal. Te cambia la vida por completo.
Un placer detenerse en tu obra.
Un fuerte abrazo.
 

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