Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me embriago dulcemente desangrando el amor,
pero las bocas ociosas
se roban los perfumes
y un testimonio de celajes enfunda la flor cautiva.
Pero qué claror desangra y cuando yace ve la llaga ardiente de tu tacto o tal vez
una frecuencia izada
hacia las aguas crujientes,
he aquí el orden
primario en los aromas
empuñando finas banderas
de la niebla
cuando no hay más que tu palabra
rendida a fuerzas extrañas,
espolvoreando la noche,
dividiendo lo que mancha
para llevarte lejos de aquí.
pero las bocas ociosas
se roban los perfumes
y un testimonio de celajes enfunda la flor cautiva.
Pero qué claror desangra y cuando yace ve la llaga ardiente de tu tacto o tal vez
una frecuencia izada
hacia las aguas crujientes,
he aquí el orden
primario en los aromas
empuñando finas banderas
de la niebla
cuando no hay más que tu palabra
rendida a fuerzas extrañas,
espolvoreando la noche,
dividiendo lo que mancha
para llevarte lejos de aquí.
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