ADEXFI
Poeta adicto al portal
Nuestras lecturas no coinciden. Amor: cuatro letras
y dos almas. “Los genios” es la clase de libro que todo
el mundo me ha profetizado muchas veces que me encantaría,
y eso ha desarrollado en mí un prejuicio insuperable en contra.
Dos estrellas brillantes para nuestros sueños. Un día perdido
cuando no te beso. Bueno, ya las leerás. Ella cree que,
en alguna forma de existencia anterior, más o menos hindú,
ha sido una persona muy frecuentadora de los bulevares
de San Isidro, y piensa de acuerdo con esa creencia.
De beber de la copa de un ángel con una luna plateada para esta noche;
Dos lágrimas del alma junto a la lluvia y sé que estás floreciendo
en esta bella noche! en el amuleto hipnótico de tu pecho
para tocar las horas y empezar como pareja
porque asi me llego el instante de amarte, tocando los versos
—Bueno, quizá no debería tomarme el trabajo de procurarte diversiones,
después de haber pisoteado a mis amistades.
Pero voy a ablandarme y que fluya la verdadera maravilla de amar:
tus ojos muy fijos en mi entrecejo,
mientras me hablas y te mueves lentamente, como un pendulo,
de aquí para allá, y yo quieto, como un cuadro, fascinado por esa
mirada de águila, que nunca vi en ti antes
para crear una canción en las adivinaciones donde nos reconocimos
y en mi andar hacia ti, embelesado al tocar tu piel.
Mientras te tomo de la mano y te susurro…acompáñame.
y dos almas. “Los genios” es la clase de libro que todo
el mundo me ha profetizado muchas veces que me encantaría,
y eso ha desarrollado en mí un prejuicio insuperable en contra.
Dos estrellas brillantes para nuestros sueños. Un día perdido
cuando no te beso. Bueno, ya las leerás. Ella cree que,
en alguna forma de existencia anterior, más o menos hindú,
ha sido una persona muy frecuentadora de los bulevares
de San Isidro, y piensa de acuerdo con esa creencia.
De beber de la copa de un ángel con una luna plateada para esta noche;
Dos lágrimas del alma junto a la lluvia y sé que estás floreciendo
en esta bella noche! en el amuleto hipnótico de tu pecho
para tocar las horas y empezar como pareja
porque asi me llego el instante de amarte, tocando los versos
—Bueno, quizá no debería tomarme el trabajo de procurarte diversiones,
después de haber pisoteado a mis amistades.
Pero voy a ablandarme y que fluya la verdadera maravilla de amar:
tus ojos muy fijos en mi entrecejo,
mientras me hablas y te mueves lentamente, como un pendulo,
de aquí para allá, y yo quieto, como un cuadro, fascinado por esa
mirada de águila, que nunca vi en ti antes
para crear una canción en las adivinaciones donde nos reconocimos
y en mi andar hacia ti, embelesado al tocar tu piel.
Mientras te tomo de la mano y te susurro…acompáñame.
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