scarlata
Poeta veterano en el portal.
De tanto mirar, rondé la ceguera.
Y la vida, esa rata con nombre de dolor,
despertó ante el apetito del tiempo.
Antes de hoy, yo ya rompía las horas.
Lo que ves es sólo un resumen gris
de los vestidos que desnudaron mis veranos.
Lo que ves no es lo que soy.
Llegué a ti desde la fatiga de los espejos,
desde el cansancio,
desde un reloj sin números correctos.
Desde el balcón que se anuda
sobre la pereza de los tejados.
Llegué para huir.
Y respiré azul en las azoteas
sin recordar,
que detrás de las ciudades
seguiría estando, el nombre, sin patria,
de los albergues que huyen al dañar.
Miré tanto que olvidé las paredes
que nos aislan de las ciudades rotas.
Y la vida, esa rata con nombre de dolor,
despertó ante el apetito del tiempo.
Antes de hoy, yo ya rompía las horas.
Lo que ves es sólo un resumen gris
de los vestidos que desnudaron mis veranos.
Lo que ves no es lo que soy.
Llegué a ti desde la fatiga de los espejos,
desde el cansancio,
desde un reloj sin números correctos.
Desde el balcón que se anuda
sobre la pereza de los tejados.
Llegué para huir.
Y respiré azul en las azoteas
sin recordar,
que detrás de las ciudades
seguiría estando, el nombre, sin patria,
de los albergues que huyen al dañar.
Miré tanto que olvidé las paredes
que nos aislan de las ciudades rotas.
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